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Coca-Cola, fructosa, azúcar y Prisa, la columna de @hugogonzalez1

El lunes 21 por la tarde el presidente López Obrador tuiteó una foto en la cual daba cuenta de la reunión que tuvo con el director ejecutivo mundial de Coca-Cola Company, James Quincey. El tuit no decía gran cosa por lo que supuse que habría mayor información por parte de la empresa o que durante la conferencia mañanera de este martes se tocaría el tema.

Finalmente así sucedió pero mi querida cabecita de algodón agregó algo que (me sorprende) no sabía. Mi líder máximo y supremo nos dijo que Coca-Cola en México vende más productos y no solo las aguas negras del imperialismo yankee, incluyendo leches Santa Clara, Jugos del Valle, agua pura Ciel y distintas marcas de refrescos con o sin calorías, con o sin azúcar.

Dijo también que en la charla se habló de nuevas inversiones en el país y del famoso etiquetado de advertencia sobre la comida ultraprocesada, esa estrategia que tantas ronchas le saca a muchos de mis colegas que se envuelven en la bandera de la generación de empleos y se lanzan al vacío defendiendo el honor de los pobrecitos tenderos de la esquina.

Supongo que Coca-Cola pronto dará más detalles de su promesa de ofrecer crédito a las dueños de las tienditas y hasta en una de esas se cumple la propuesta presidencial de llevar alimentos frescos y sanos (tienen una buena cadena de frío) a las tienditas, para aumentar las opciones de sana nutrición a los mexicanos como antaño podíamos verlo quienes ya somos del cuarto y quinto piso de la vida.

Sin embargo, lo que no se dijo y me hubiera encantado oír es que esta marca de bebidas comenzaría a reformular sus productos, pero no solo reduciendo la cantidad de calorías, sino incluso dejando de usar edulcorantes artificiales para optar por el uso de azúcar que desde hace siglos convive con el ADN del mexicano.

No me parece coincidencia que ese mismo día, la Cámara Nacional de las Industrias Azucarera y Alcoholera (CNIAA), la Cámara Nacional de las Industrias Azucarera y Alcoholera (CNIAA), presidida por Juan Cortina Gallardo, pidió no satanizar el uso del azúcar y responsabilizarla del incremento de la obesidad y otros problemas de salud en México.

Aunque no comparto el tono usado por la CNIAA pues tal parece que intenta buscar bronca con el subsecretario Hugo López Gatell; sí coincido al decir que la Agroindustria de la Caña de Azúcar del país es un sector muy importante del campo mexicano y que en los últimos sexenios fue ninguneado y desatendido.

El azúcar de caña es un producto que se ha consumido en México por 500 años y nunca se acusó que causara problemas de salud; más bien (y lo recuerdo desde mis tiempos de novel reportero de la fuente de alimentos y bebidas en la finada agencia de noticias Finsat) desde hace muchos años, la industria de los alimentos ultraprocesados se ha decantado por el uso de otros edulcorantes, algunos incluso artificiales y dañinos; no solo para estimular el consumo sino para reducir el costo de producción.

No debemos olvidar que en los años 2000, la industria azucarera peleó férramente contra el incremento en la importación y uso más frecuente del jarabe de maíz de alta fructosa en la elaboración de alimentos industrializados en México. Tal vez no te diste cuenta, pero de un momento a otro, la comida procesada ya no sabía igual. Era por el uso de fructosa, sobre todo la importada de EU.

El año pasado la consultora especializada en la industria azucarera, Zafranet, informó que México importa un millón de toneladas de fructosa a un precio hasta 30 por ciento más bajo al del azúcar que se comercia en México.

Por esa razón, desde hace años nuestro país intentó restringir las importaciones de fructosa de EU estrategia que no fue exitosa y hasta resultó contraproducente pues se le tuvo que compensar a las empresas gringas tras varios años de pleitos ante la Organización Mundial del Comercio. Hasta hace un par de años las empresas Cargill, Archer Daniels Midland y Tate & Lyle Corn Products, producían fructosa en el país.

Insisto, comparto la preocupación de los azucareros por la satanización del azúcar, pero creo que se equivocan de adversario porque en lugar de enfocar sus flechas sobre el Hugo López Gatell y el gobierno federal, deberían unirse a ellos para obligar a las empresas procesadoras de alimentos a que reformulen sus productos y en una de esas, como lo dejó entrever esta mañana mi admirable pejidente; los comprometen a comprar primero azúcar mexicana y dejar de importar jarabe de maíz de alta fructosa, el cual tenía un trato muy favorable por parte de las autoridades nacionales. Ya no es como antes.

Prisa, tuvo mucha Prisa

Por eso mismo, porque ya no es como antes, los señores amantes de la corona española deben convencerse de que ya no es tan fácil venir a mangonear, chamaquear y hasta transar a los mexicanos pues la nueva cultura de la legalidad y rectitud que estamos construyendo todos; van a tumbar muchos negocios que antaño se fraguaron con la complicidad y la vista extraviada de las corruptas autoridades de México.

Lo digo porque también el lunes 21, el abogado designado por Grupo Prisa para llevar su litigio arbitral en México contra Corporativo Coral (de la Familia Alemán), en relación con el control de Grupo Radiópolis; me sorprendió mucho al decir que el grupo español de medios, no tiene, nunca ha tenido y no tendrá control sobre Radiópolis. ¿De veras?

Con conocimiento de causa puedo decir que desde 2001 (curioso, otra vez el sexenio de Fox) cuando se concretó la asociación de Televisa con Grupo Prisa; este grupo español mantuvo el control de Radiópolis y nunca lo soltó hasta la fecha. Tal vez, de manera leguleya se puede demostrar que Prisa nunca controló Radiópolis, pero siempre fue un secreto a voces que eran los españoles quienes tenían el control administrativo de la empresa radiofónica mexicana.

Desde España solamente se permitían nombramientos menores en el terreno editorial pero las grandes estrategias, la barra programática y las contrataciones eran facultad hispana. Lo sé porque en esos años estuve intentando llevar mi programa de radio Tecnoempresa a varias estaciones y hasta pude hacer un piloto en W Radio, el cual no tuvo la bendición de la madre patria.

Además, el abogado se dice sorprendido de que a tantos años desde su inversión en Radiopólis, el Grupo Coral venga a cuestionar la participación de Prisa en el grupo mexicano de radio; inversión que desde un principio fue cuestionada por varios estudiosos y empresarios de la radio nacional.

Si no lo recuerdas, te ayudo. El 14 de octubre en Madrid el mismísimo presidente Vicente Fox fue testigo del acuerdo firmado entre Prisa y Televisa quienes no podían justificar la inversión de un extranjero en un medio de comunicación mexicano pues era violatorio de la ley. Tuvo que venir el apoyito presidencial para torcer la Ley Federal de Inversión Extranjera y aprobar la inversión española en Radiópolis usando para ello el comodín de una inversión neutra que, en la práctica, nunca fue neutra.

Por eso, no nos hagamos guajes, la inversión de Prisa rayaba en el filo de lo ilegal y ahora, con otras condiciones; deben pensar muy bien si quieren seguir haciendo un jaleo pues no creo que ganen tan fácilmente.

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Written by Hugo González

Periodista especializado en Negocios y tecnologías de la información. Colaborador de Adriana Pérez Cañedo en NRM comunicaciones y de Eduardo Ruiz-Healy en Radio Formula, Columnista en el diario ContraReplica e integrante de la Barra de Opinión de TV Azteca ADN40. Fue columnista, editor de Negocios y comentarista de TV en Grupo Milenio. También fue columnista y analista en El Heraldo Media Group y en Reaktor del Grupo IMER. Comunicólogo tecnoruco y businnessrocker solidario, de mente fría pero apasionado por la creatividad. Le va al América y le encanta el albur y el doble sentido. Chairo de corazón y respetuoso de opiniones diversas. Amante de México y sus mexicanos chidos.

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