La ley ‘fintech’ y la banca// Columna de @hugogonzalez1 en Milenio

La ley ‘fintech’ y la banca// Columna de @hugogonzalez1 en Milenio

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Seguramente tú estás muy pendiente de lo que se ha dicho en la Convención Bancaria de Acapulco, y no está mal.

Sin embargo, te recomiendo más bien que le pongas atención a lo que no se dice, pues en una de esas no se escucha nada lo que debería ser importante para ti y para la banca: la competencia con las empresas fintech.

Mucha gente no cree que este asunto de las fintech debería ser importante o interesante.

Sin embargo, es importante porque al estar dentro de la ley ya no deben existir argumentos para que los servicios financieros digitales sean considerados como ilegales; no dudo que algunos sigan siendo riesgosos, no obstante, eso será lo menos.

Como bien sabes, el 1 de marzo de este año (por fin) se aprobó Ley para Regular a las Instituciones de Tecnología Financiera, también conocida como ley fintech, la cual pretende dar certidumbre a los usuarios de estos servicios, desde  los que reciben préstamos, hasta quienes fondean proyectos o personas.

Dentro de todas las empresas fintech, las que están mejor organizadas en el país son las compañías que fondean proyectos, pues hasta tienen su Asociación de Plataformas de Fondeo Colectivo de México y por tanto son las mejor autorizadas para manifestar sus preocupaciones para cuando se redacte la ley reglamentaria o secundaria del sector.

Por eso platiqué con Juan Carlos Flores, fundador y socio de Doopla, una de las principales plataformas de préstamos peer to peer o persona a persona (P2P), quien no deja de expresar su satisfacción por la aprobación de la regulación, aunque sí advierte que el éxito de la misma estará en la redacción de la ley secundaria.

Me dice que la preocupación gira en torno a la eventualidad de enfrentarse a requisitos excesivos o ridículos límites de financiamiento, lo que estrangularía a este tipo de empresas.

Considera que exigir un alto capital contable o reducidos montos de financiamiento sería un error y un fracaso como política pública.

Por ejemplo, Doopla presta desde 80 hasta 300 mil pesos con el fondeo aportado por sus inversionistas con una tasa de interés promedio de 18 por ciento para los acreditados y un rendimiento anual promedio de 15 por ciento para quienes aportan ingresos.

Recientemente cumplió tres años de operación, sumando 36 millones de pesos en créditos aprobados, lo que representa un crecimiento a una tasa de 243 por ciento en créditos fondeados.

La proyección que tiene para este 2018 es alcanzar los 60 millones de pesos en créditos aprobados, lo que significaría un alza de 3.5 por ciento respecto a 2017.

Por ello, considero que un servicio como este debería ser un acicate para la banca, tanto para reducir sus tasas de interés como para aumentar sus rendimientos a los ahorradores.

Tal vez estoy siendo muy pesimista o arriesgado al momento de cerrar esta columna, pero dudo mucho que se hable de las empresas fintechen la Convención Bancaria.

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