Wellness, de medirlo todo, a vivir mejor; por Hugo González en El Universal

Wellness, de medirlo todo, a vivir mejor; por Hugo González en El Universal

febrero 3, 2026 0 Por Hugo González

Cuando uno es joven, la vida se vive con la ligereza de quien cree que el cuerpo es indestructible y el tiempo infinito. Se come lo que sea, se duerme poco y se piensa menos. Todo funciona hasta que deja de hacerlo. El día que la edad empieza a terminar en “tas” o aparece el primer diagnóstico que no se resuelve con paracetamol, el discurso cambia. De pronto, la salud deja de ser un concepto abstracto y se vuelve una preocupación concreta y, en muchos casos, obsesiva. A eso hoy le llamamos wellness, porque en inglés siempre suena más vendible.

A mi edad, ya soy parte oficial de ese mercado objetivo que recibe promociones de suplementos, retiros de meditación y gadgets que prometen convertirte en una versión optimizada de ti mismo. No lo pedí, pero aquí estamos.

Por eso el pasado 27 de enero, recibí el informe de las Diez Tendencias de Bienestar para 2026 elaborado por la Cumbre Mundial de Bienestar. Entre dietas reinventadas, rutinas mentales y promesas de longevidad, me quedo con la tendencia que destaca por ir contra la corriente, es decir; la reacción contra la sobreoptimización.

Durante años, el bienestar se convirtió en una competencia de pasos diarios, horas exactas de sueño, niveles de glucosa, respiraciones conscientes por minuto. Todo medido, todo cuantificado, todo convertido en gráfica. El biohacking pasó de ser una curiosidad a una exigencia cotidiana. Pero algo se rompió en el camino. Medirlo todo no nos hizo necesariamente vivir mejor; en muchos casos solo nos volvió más ansiosos, más obsesivos y frustrados. El cuerpo dejó de ser un sistema vivo para convertirse en un tablero de control.

La tendencia para este año apunta justo a bajar el volumen. Menos hipervigilancia, menos perfeccionismo corporal, menos culpa por no cumplir el objetivo del día. El foco ya no está en exprimir al cuerpo como si fuera una startup en ronda de inversión. Dormir sin culpa, comer sin reloj, moverse sin métricas.

Este giro no ocurre en el vacío. El mercado del wellness ya no se explica solo desde la salud individual, sino desde la intersección entre tecnología, datos y entorno. El bienestar se digitalizó con apps, wearables y plataformas que prometen autoconocimiento en tiempo real. Al mismo tiempo, apareció otra capa menos glamorosa pero más decisiva: la modificación del entorno físico. El problema es que el dato, por sí solo, no corrige el entorno. Solo lo señala.

Puedes tener la mejor app de hidratación del mundo, pero si el agua que sale de la llave no es confiable, la notificación sirve de poco. Puedes medir la calidad del sueño, pero si el ruido, el calor o el aire contaminado no cambian, la gráfica solo confirma el problema.

Ahí es donde entran las soluciones físicas. Sistemas de filtración y tratamiento de agua, purificadores de aire, tecnologías de descanso y control ambiental empiezan a jugar un papel complementario al ecosistema de datos personales.

Empresas con experiencia en ciencia de materiales, como Nikken, han desarrollado sistemas que incorporan procesos de filtración iónica y mineralización inspirados en condiciones naturales. Más allá de la marca, el punto es la tendencia, automatizar la mejora del entorno para reducir la dependencia del cambio conductual constante.

El enfoque de Nikken apunta a un bienestar más integral. No se trata solo de decirle al usuario qué debería hacer, sino de facilitar que lo haga sin pensar. Agua tratada de forma continua, aire con mejor calidad, superficies y sistemas que operan en segundo plano. En términos tecnológicos, el cambio es claro; pasar de la soft infrastructure con apps, notificaciones, dashboards; para pasar a lo que podríamos llamar hard wellness tech.

Por eso el contraste es notorio. Mientras una app de hidratación puede avisarte que bebas más agua, un sistema físico se asegura de que el agua que bebes tenga ciertas condiciones de calidad todo el tiempo. Mientras un wearable te dice que dormiste mal, una solución ambiental busca que el descanso no dependa solo de tu disciplina. El bienestar deja de ser una tarea y se convierte, poco a poco, en una infraestructura.

La tecnología más avanzada del wellness apunta a hacer menos, no más. Menos medición obsesiva, menos control permanente, menos autoexigencia disfrazada de disciplina. La promesa para 2026 no es convertirnos en cyborgs obsesionados con optimizarnos, sino diseñar entornos que nos permitan vivir mejor sin estar midiéndolo todo. Tal vez el verdadero lujo del bienestar no sea saberlo todo sobre tu cuerpo, sino dejar de vigilarlo cada cinco minutos en un entorno más saludable y simplemente vivir.

Puerto inteligente

Cuando se habla de puertos, todavía hay quien piensa en grúas, contenedores y barcos alineados frente al muelle. Pero la verdadera diferencia competitiva ya no está sólo en el concreto ni en el acero, sino en la tecnología que permite ver, anticipar y decidir mejor. Bajo esa lógica se entiende la inauguración del Centro de Control de Tráfico Marítimo del Puerto de Ensenada, encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo durante su reciente visita de trabajo a Baja California.

La torre que aloja este centro, construida por PEGSA Construcciones, dirigida por Omar Anitúa Valdovinos; es la más alta y equipada en su tipo en México y en América Latina, y está pensada como un nodo de inteligencia operativa más que como una simple estructura vertical.

Este centro es una pieza tecnológica clave dentro del Plan de Modernización Portuaria de la Secretaría de Marina, impulsado por la Administración del Sistema Portuario Nacional Ensenada. Desde aquí se concentrará información crítica para ordenar, vigilar y hacer más eficiente la navegación marítima en una de las zonas con mayor actividad del Pacífico mexicano.

La tecnología instalada permitirá coordinar de forma más precisa el ingreso y salida de embarcaciones de carga y turismo, reducir riesgos operativos y optimizar tiempos. PEGSA asumió el reto de entregar una obra que no sólo cumpliera con estándares de ingeniería, sino que incorporara tecnología como columna vertebral del proyecto. Para Omar Anitúa, la participación en este tipo de iniciativas confirma que el desarrollo de infraestructura en México pasa cada vez más por la inteligencia tecnológica.

Más que una inauguración, el Centro de Control de Tráfico Marítimo de Ensenada deja claro que el futuro de los puertos mexicanos ya no se juega sólo en el muelle, sino en la capacidad de integrar tecnología para operar mejor todos los días.

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