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Compras electrónicas en México y la UAEH, la columna de @hugogonzalez1

Hace unos años participé en un diplomado sobre mercados digitales organizado por Telefónica, el ITAM y el BID. En uno de sus módulos se analizaba las razones por las cuales el comercio electrónico no despegaba en México. Uno de los ponentes consideraba que la desconfianza y desconocimiento de los servicios de banca electrónica era uno de los principales inhibidores del ecommerce en México.

Desde entonces, y lo sostengo ahora, yo pensaba que también la limitada bancarización del país era uno los factores que jugaban en contra del comercio electrónico. Pocos secundaron mi idea.

Hoy casi puedo asegurar que la limitada bancarización y el abuso de la banca sobre sus usuarios con el cobro de altas comisiones y tasas de interés, además de las trabas en las conciliaciones y limitados mecanismos de protección y respaldo de las operaciones, siguen siendo fundamentales para que la gente siga desconfiando de las operaciones bancarias en línea y prefiera otros sistemas de pago alternativos que incluyen otros intermediarios de pago, incluso hasta tiendas de conveniencia.

Te lo comento porque me hicieron llegar un estudio sobre hábitos de compra en línea en México realizado por ClearSale, la firma global de protección contra el fraude en línea, el cual revela que el 50% de los encuestados dijo que “siempre” usaba sistemas de pago en sus transacciones de comercio electrónico. El número es alto en comparación con EU y Canadá, donde el 39% y el 36% de las personas informaron haberlo hecho.

Según el Banco de México, hasta diciembre pasado, había 127.3 millones de plásticos de débito en comparación con 24.3 millones dedicados al crédito. Además, en el último trimestre de 2019 se utilizaron alrededor de 50.4 millones de tarjetas de débito, en comparación con 18.6 millones de tarjetas de crédito.

Según INEGI, con datos de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2018, los servicios bancarios son utilizados solo por 37.3% de los mexicanos. Además, la mayor parte de su uso se basa en cuentas de ahorro y cuentas de nómina, para recibir sueldos, beneficios, pensiones o subsidios del gobierno. Las tarjetas de crédito solo se usan entre el 20% de la población con mayor poder adquisitivo y generalmente, los bancos atienden al mismo cliente que incluso tienen más de una tarjeta de crédito.

En México sigue dominando el cash pues 87% de los mexicanos usa efectivo para pagos superiores a 500 pesos. Incluso en la Ciudad de México, el 79% de los capitalinos utiliza este método de pago. Tal vez sea la desconfianza fiscal o los riesgos de fraude producto de clonaciones en restaurantes y gasolineras, pero los mexicanos no quieren usar sus tarjetas; a pesar de que los bancos comenzaron a reemplazar millones de plásticos con tecnologías de chip y firma electrónica.

Según la encuesta de ClearSales, el fraude con tarjetas de crédito es el método más conocido (59%) por los compradores en línea, porcentaje que crece hasta el 68% entre los mayores de 45 años. La Condusef reportó el año pasado más de 5 millones de denuncias de fraude en tarjetas de crédito, por un monto estimado de 8,500 millones de pesos.

Además, el fraude evolucionó: aproximadamente el 66% de las quejas modernas se originan digitalmente, en lugar de en la vida real. ¿Entonces por qué vemos una explosión actual del comercio electrónico?

La expansión del comercio electrónico llegó justo después de esa ola de fraudes, por lo que una buena cantidad de mexicanos contrató sistemas de pago en línea como Paypal, Mercado Pago o un número incipiente de billeteras electrónicas para comprar en línea.

Según la encuesta de ClearSale, hasta 45% informó haber comprado al menos una vez cada dos semanas, y uno de cada cinco lo hizo una o dos veces por semana. Gastan en promedio 2 mil 472.45 pesos mensuales (sin considerar víveres, bienes digitales y pasajes de avión), con un importante 18% gastando entre 2,837 y 9,697 pesos.

Electrónica (63%), Artículos para el hogar (54%), Moda (43%), Artículos de belleza (42%) y Libros (36%) son las categorías preferidos por los mexicanos.

La seguridad es especialmente importante para 94% de los compradores en línea, y 83% dice que nunca ingresaría sus datos personales en un sitio web no verificado. Un muy alto 92% dice que verifica el sitio web para asegurarse de que sea legítimo antes de cualquier compra. Además, 55% revisa la URL y 51% dice que llega a realizar una búsqueda de imágenes del sitio. Hasta siete de cada diez considera que el fraude en línea es común.

Aquí es donde entran en juego los sistemas de pago, ya que 50% de los encuestados prefiere no dar sus números de tarjeta de crédito a cada comerciante. La desventaja de esto es que el cliente no obtiene crédito y se le excluye de todas las promociones y otros acuerdos entre bancos, operadoras de tarjetas y tiendas online.

Las principales opciones para comprar en línea son las computadoras portátiles personales (43%) y los teléfonos móviles (41%), ambos también son el segundo dispositivo más seleccionado, lo que refleja la intimidad de las compras y la necesidad de velocidad. No es de extrañar que aquellos entre 18 y 24 años sean usuarios habituales de teléfonos inteligentes, 52% los considera su primera opción.

Los bancos se están moviendo rápidamente para ingresar a nuestros teléfonos, a través de e-wallets, aplicaciones bancarias y números de tarjetas de crédito «desechables», que caducan después de una compra, un producto que apenas conoce el 27% de los encuestados. A medida que avanza la economía mexicana, más Millennials se convierten en titulares de tarjetas de crédito, incluso si estos productos están almacenados en sus teléfonos móviles.

Por cierto, la encuesta realizada por ClearSale se realizó entre 3,035 consumidores que compran en línea al menos una vez cada pocos meses en el Reino Unido, Australia y México. Los datos son comparables con estudios previos efectuados en Estados Unidos y Canadá.

UAEH, ¿invadida de corrupción?

Ahora que todo mundo se está auto elogiando por haber contribuido a la investigación y hoy encarcelación del ex rector de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), Gerardo Sosa Castelán, por supuestos casos de corrupción; quiero subirme a ese Mame pidiendo que nos ayudes a entender que pasa en esa “benemérita” institución.

Aun no me queda claro por qué todo el peso de la ley está cayendo solamente sobre el Lic Sosa, cuando su gestión como rector de la UAEH fue de 1991 a 1998 pero los supuestos actos de corrupción sucedieron en este siglo y concretamente en los últimos años. ¿Será que el Lic tenía o tiene nexos custionables con los más recientes rectores de la UAEH? Lo comento porque en diciembre de 2016 escribí en Milenio una serie de columnas sobre los contratos raros que la Universidad firmó con algunas empresas para dar servicios de tecnología a la Comisión Nacional del Deporte (CONADE). Un esquema muy parecido al de la Estafa Maestra.

Si quieres enterarte más, por aquí te las dejo: El Guadalupe-Reyes de Conade y Conade: dale, dale, dale…

Internet para todos

Ahora que el presidente López Obrador prometió que para 2021 habrá señal de internet en todo el país, de inmediato salieron los que cuestionan la literalidad del discurso de mi Cabecita de Algodón y ven casi imposible que se cumpla con la promesa. Es cierto, se ve complicado pero por favor, usemos otro cristal para ver lo que estará sucediendo, pues no volvamos a confundir la cobertura poblacional con la cobertura territorial, ya que tampoco es lo mismo tener servicio o conexión de internet a decir que se tiene señal de internet. Si insisten con el tema, seguiré abriendo conciencias.

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Written by Hugo González

Periodista especializado en Negocios y tecnologías de la información. Colaborador de Adriana Pérez Cañedo en NRM comunicaciones y de Eduardo Ruiz-Healy en Radio Formula, Columnista en el diario ContraReplica e integrante de la Barra de Opinión de TV Azteca ADN40. Fue columnista, editor de Negocios y comentarista de TV en Grupo Milenio. También fue columnista y analista en El Heraldo Media Group y en Reaktor del Grupo IMER. Comunicólogo tecnoruco y businnessrocker solidario, de mente fría pero apasionado por la creatividad. Le va al América y le encanta el albur y el doble sentido. Chairo de corazón y respetuoso de opiniones diversas. Amante de México y sus mexicanos chidos.

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