Crecen riesgos de ciberataques contra family offices que gestionan grandes patrimonios: Baker McKenzie

Crecen riesgos de ciberataques contra family offices que gestionan grandes patrimonios: Baker McKenzie

marzo 30, 2026 0 Por Redacción

Durante años, los ataques digitales parecían concentrarse en bancos, corporaciones y dependencias gubernamentales en México y América Latina. Hoy, los ciberdelincuentes también dirigen su atención hacia los family offices que administran patrimonios de familias con grandes activos.

Estas oficinas privadas gestionan inversiones, propiedades, fideicomisos, fundaciones y actividades logísticas de la vida cotidiana de sus clientes. La concentración de dinero e información sensible convierte a estas estructuras en objetivos para el cibercrimen.

Hanspeter Misteli, asociado en impuestos y gestión patrimonial de Baker McKenzie Zurich, y Jacopo Crivellaro, abogado consultor en impuestos y gestión patrimonial de Baker McKenzie Dubai, describen una exposición creciente de estas organizaciones frente a amenazas digitales.

Los especialistas explican que muchos family offices operan con equipos reducidos y procesos menos formalizados. En varios casos administran activos que superan cientos de millones de dólares, pero no siempre cuentan con infraestructura tecnológica equivalente a la de instituciones financieras.

El riesgo aumenta cuando estos patrimonios se distribuyen entre diferentes jurisdicciones y dependen de redes internacionales de cuentas bancarias, asesores, residencias y personal administrativo. La dispersión de operaciones amplía la huella digital y crea más puntos vulnerables para ataques.

Operación diaria amplía exposición a fraudes y filtraciones

La dinámica diaria de los family offices implica gestionar gastos personales, viajes, servicios logísticos y decisiones de inversión. El mismo equipo puede administrar desde pagos cotidianos hasta movimientos financieros complejos, lo que concentra información sensible en pocas manos.

Cuando estas estructuras incorporan sociedades de propósito específico, fideicomisos o fundaciones, la gestión patrimonial se vuelve más compleja. El acceso simultáneo a información financiera, decisiones de inversión y datos personales incrementa el nivel de exposición digital.

Otro elemento que influye en la vulnerabilidad es la dinámica interna basada en relaciones de confianza. Las instrucciones de pago pueden llegar mediante llamadas personales, mensajes o correos sin protocolos formales, lo que facilita ataques de suplantación de identidad.

Los especialistas indican que los ciberdelincuentes aprovechan estos entornos para ejecutar fraudes mediante ingeniería social. Las técnicas incluyen falsificación de identidad digital, manipulación de comunicaciones internas y uso de deepfakes.

Amenazas combinan riesgos digitales y físicos

Entre los ataques más frecuentes aparecen esquemas de ransomware, fraude financiero y ciberespionaje. Los delincuentes buscan secuestrar sistemas, acceder a datos confidenciales o presionar pagos mediante extorsión digital.

Los atacantes también pueden aprovechar redes Wi-Fi mal configuradas, dispositivos móviles sin protección suficiente o sistemas de almacenamiento en la nube con configuraciones débiles. Las publicaciones en redes sociales pueden revelar viajes, actividades o relaciones familiares que amplían los riesgos.

El problema trasciende el ámbito digital cuando activos conectados, como hogares inteligentes, aeronaves privadas o embarcaciones, se integran a redes tecnológicas. Estos sistemas pueden revelar ubicaciones, rutinas y movimientos de los propietarios del patrimonio.

Misteli y Crivellaro señalan que el componente humano continúa como uno de los puntos vulnerables. Un error operativo o una práctica inadecuada puede abrir la puerta a incidentes graves dentro de estas estructuras administrativas.

Los especialistas sostienen que la respuesta requiere una estrategia que combine herramientas tecnológicas con procesos internos claros. La ciberseguridad se integra como un elemento de gestión de riesgos que involucra gobierno corporativo, regulación y decisiones legales.

Para los expertos, la preparación debe comenzar antes de cualquier incidente y continuar después mediante asesoría especializada. La gestión del patrimonio, la privacidad y la tecnología forman un ecosistema interconectado que requiere protección constante.

Hanspeter Misteli, asociado en impuestos y gestión patrimonial de Baker McKenzie Zurich, y Jacopo Crivellaro, abogado consultor en impuestos y gestión patrimonial de Baker McKenzie Dubai

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