
Analistas afirman que cooperación bilateral es más eficaz que confrontación antidrogas
enero 22, 2026El papel central que juega la propia Unión Americana en el problema del narcotráfico, sostienen analistas estadounidenses, quedaría ignorado si Estados Unidos emprendiera una eventual acción militar contra México para combatir a los cárteles, lo que calificaron como un error estratégico y político; en The Hill, Christopher Shays y Richard Swett afirmaron que Washington repite un razonamiento fallido usado antes en Venezuela.
Que una acción militar reduzca el flujo de drogas hacia Estados Unidos fue el argumento con el que Donald Trump justificó en su momento una intervención contra Venezuela; no obstante, señala el texto, esa intervención no disminuyó el consumo interno ni desmanteló las redes criminales transnacionales, lo que pone en duda su aplicación ahora contra México.
Dos factores originados en Estados Unidos sostienen el narcotráfico, aseguran los analistas: la elevada demanda interna de drogas y el constante flujo de armas de fabricación estadounidense hacia el sur. Mientras estos elementos persistan, cualquier ofensiva militar en territorio mexicano sería, afirmaron, inútil y contraproducente.
En contraste, el texto reconoce que bajo el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum México ha intensificado operaciones contra redes del crimen organizado y fortalecido la coordinación con agencias estadounidenses, lo que ha permitido afectar no solo a operadores, sino también a estructuras financieras y logísticas de los cárteles.
Un eje de esta estrategia ha sido el trabajo del secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, quien ha reforzado capacidades de inteligencia e investigación para concentrar los operativos en las cúpulas criminales y no únicamente en los eslabones bajos.
Cifras de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos indican que las incautaciones promedio mensuales de fentanilo bajaron de 771 kilogramos en 2024 a 338 kilogramos en 2025, una reducción superior al 50 por ciento, atribuida en gran medida a esfuerzos conjuntos para frenar precursores químicos y mejorar labores de interdicción.
El informe de amenazas de la DEA para 2025 reporta que numerosos productores de fentanilo en México enfrentan dificultades para obtener químicos esenciales, lo que confirma que la cooperación bilateral está afectando cadenas de suministro; a ello se suma un aumento de extradiciones y mayor presión sobre las finanzas criminales.
Durante una visita oficial a México en 2025, el secretario de Estado Marco Rubio reconoció estos avances y sostuvo que nunca antes se había alcanzado un nivel tan alto de cooperación entre ambos países, uno que respeta la soberanía y genera resultados concretos.
Una eventual acción militar estadounidense pondría en riesgo este esquema: además de violar la soberanía mexicana, rompería mecanismos de intercambio de inteligencia, extradiciones y control financiero, y podría provocar represalias indirectas contra puertos, rutas comerciales e infraestructura energética.
Los analistas concluyen que, si Washington busca debilitar realmente a los cárteles, debe asumir su responsabilidad reduciendo la demanda interna, frenando el tráfico de armas hacia México y reforzando la cooperación con su principal socio regional, en lugar de recurrir a amenazas o al uso de la fuerza.



