Televisa encontró su Black Friday; por Hugo González en El Universal

Televisa encontró su Black Friday; por Hugo González en El Universal

octubre 15, 2026 0 Por Hugo González

Hay quienes nacen con estrella y otros nacen estrellados. En el caso de Grupo Televisa parece que todavía tiene un astro protector, porque acaba de sumar otro lucero a su cartera de estrellas. Compró su boleto de regreso a las grandes ligas de la telefonía móvil con un descuento que haría llorar de emoción a cualquier cazador de gangas en el Black Friday o El Buen Fin.

El martes por la tarde supimos que Televisa y Fintech Holdings, de David Martínez, acordaron comprar el 100% de AT&T México por 2 mil millones de dólares. Hasta ese momento faltaban detalles de la operación, pero conforme pasaron las horas se conocieron datos financieros que se parecen a esas promociones donde compras ahora y pagas mucho después.

Resulta que 1,400 millones de dólares se financiarán mediante deuda, con un crédito simple de 1,200 millones y otro revolvente de 200 millones. El financiamiento lo contratará un fideicomiso creado para la adquisición y posteriormente será trasladado a AT&T México. Sí, leíste bien. El negocio comprado terminará cargando buena parte de la cuenta.

Los otros 800 millones serán aportados en partes iguales por los socios. Así, Televisa desembolsará inicialmente apenas 400 millones de dólares para quedarse con 50% de AT&T México. Una ganga digna de presumirse en TikTok con el clásico “No saben lo que me costó”.

Y no solo lo digo yo. Alik García, subdirector de Análisis Bursátil de Valmex Casa de Bolsa, calcula que el apalancamiento de Televisa apenas aumentará de 1.8 a 2.2 veces su EBITDA. Además, esos 400 millones provendrán principalmente de los recursos obtenidos mediante la emisión de obligaciones forzosamente convertibles realizada el 3 de junio de 2026, por aproximadamente 375 millones de dólares.

La verdadera joya está en la valuación. Según Valmex, AT&T México se vendió a unas 2.3 veces su EV/EBITDA, cuando las empresas internacionales del sector cotizan alrededor de cinco veces. Por ventas, el múltiplo fue de apenas 0.42 veces, frente a dos veces del promedio sectorial. Ni en la venta nocturna de Liverpool.

En otra de mis colaboraciones de ayer recordé que en diciembre del año pasado se hablaba de una venta de entre 3 mil y 4 mil millones de dólares. ¿Qué ocurrió entonces para terminar aceptando solamente 2 mil millones? ¿AT&T quería salir corriendo o el redimensionamiento del mercado mexicano de telecomunicaciones móviles le quitó lo sexy?

Fintech terminará controlando económicamente 61.15% del negocio, sumando su participación directa y la indirecta mediante Televisa. Sin embargo, todo apunta a que Televisa llevará el volante operativo, integrando telefonía fija, televisión, móvil y servicios empresariales para competir contra América Móvil.

Pero ojo, volvamos al tema de la deuda. El folleto de la compra presentado a la Bolsa Mexicana de Valores advierte que trasladar deuda a AT&T México podría incrementar intereses y restringir dividendos, adquisiciones e inversiones. Además, el folleto estima que, de haber poseído el 50% de AT&T México desde enero, Televisa habría reconocido una pérdida de 532.2 millones de pesos por su participación en ese negocio durante el primer semestre de 2026.

Tampoco olvidemos que AT&T México perdió 1,434 millones de pesos durante 2025. Por ello, agregar deuda a una compañía que necesita invertir en cobertura, espectro, capacidad y mercadotecnia parece una estrategia que merece algo más que buenos deseos. Comprar barato no significa competir barato. Telcel no perderá clientes solamente porque Televisa encontró una promoción irresistible.

El verdadero examen comenzará cuando toque financiar el crecimiento. Con un ARPU presionado, necesidades de CAPEX y una competencia que no piensa regalar mercado, cada dólar destinado a pagar intereses será un dólar que podría faltar para desplegar infraestructura.

Por eso la pregunta de los 2 mil millones es inevitable: ¿Televisa compró una plataforma de telecomunicaciones para invertir o una plataforma que deberá pagar su propia compra?

Televisa consiguió una entrada VIP a precio de zona general. Crucemos los dedos para que pueda pagar por el concierto completo pues México necesita un competidor convergente que realmente incomode a América Móvil. Por el bien de todos, que sea un éxito.

Gasolineros analógicos

La semana pasada, el Congreso aprobó la Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos. La aplanadora de Morena y sus aliados hizo lo suyo y dejó pasar la iniciativa sin mayores complicaciones, desatando la furia (¿o berrinche?) de ciertos grupos empresariales que ahora se dicen afectados. Ya saben, cuando la digitalización toca intereses, comienzan los dramas.

Resulta que la nueva ley supuestamente abrió otro frente para el sector gasolinero. Aunque los empresarios reconocen las ventajas de los pagos digitales en seguridad, eficiencia, trazabilidad e inclusión financiera, aseguran que elegir cómo pagar debe seguir siendo decisión del consumidor y no una obligación regulatoria para las estaciones de servicio. Como siempre, sacan de escudo al pobre e indefenso consumidor, el mismo que lleva años adaptándose a cualquier cambio sin tanto show.

Sin embargo, algunos de Mis Amigos Chismosos (MACH) me cuentan que detrás de tanto escándalo hay una estrategia de negociación. Me explican que los gasolineros están aplicando la clásica de tirarse al piso, hacerla de emoción y dramatizar el asunto para conseguir una implementación gradual. Sospechan que muchos de sus sistemas tecnológicos siguen viviendo en el siglo pasado y que la modernización les llegó sin haber hecho la tarea.

El problema es que ni siquiera entre ellos se ponen de acuerdo. Unos quieren una adopción gradual en el tiempo, reduciendo por etapas las operaciones en efectivo hasta llegar al 100% de pagos digitales. Otros prefieren una gradualidad territorial, es decir, aplicar las nuevas reglas en ciertas regiones y dejar otras fuera de la jugada. Algo así como digitalización a la carta, dependiendo de dónde esté la gasolinera.

En realidad, más que preocuparse por el consumidor, parecen estar buscando tiempo para resolver los pendientes tecnológicos que llevan años procrastinando. Ni modo, la transformación digital también trae reglas, vigilancia y obligaciones de cumplimiento. Es el precio de modernizarse y aprovechar la tecnología para resolver problemas del país. Porque eso de querer los beneficios de la digitalización sin asumir sus costos ya parece deporte empresarial.

Deepfakes, amenaza bancaria

Uno de los negativos de la inteligencia artificial es que ya permite defraudar a un banco sin vulnerar sus sistemas. Basta con suplantar la voz o el rostro de uno de sus directivos para engañar a clientes y empleados. La alerta la lanzó Layla Delgadillo, fundadora y CEO de Silent4Business, durante el Encuentro AMIB 2026, en Cancún. Para mostrar el alcance del problema, presentó un “deepfake” hecho con su propia imagen y advirtió: “Hoy la voz y el rostro ya no son prueba de identidad”. El riesgo, explicó, va desde la creación de clientes ficticios hasta la imitación de ejecutivos y canales digitales de instituciones financieras.

El peligro ya tiene antecedentes millonarios. En 2024, un empleado en Hong Kong transfirió alrededor de 25 millones de dólares tras participar en una videollamada con supuestos directivos que resultaron ser representaciones falsas. Frente a esta nueva modalidad de fraude, Delgadillo llamó a reforzar la autenticación, confirmar las instrucciones sensibles por vías independientes y detectar sitios y perfiles apócrifos.

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