
Televisa-AT&T, por fin; por Hugo González en ContraRéplica
octubre 14, 2026En diciembre de 2025 todavía lo negaban, aunque medio mundo ya sabía que existía un plan bastante serio para que AT&T vendiera sus operaciones en México. Tampoco era secreto que Grupo Televisa figuraba como el principal interesado y postor. Después de casi un año de estira y afloja, negociaciones y rumores, finalmente se concretó una operación que muchos ya dábamos por hecha.
En agosto de 2025, este reportero dudaba que AT&T aceptara una oferta de 2 mil millones de dólares, pues la compañía había invertido más de cinco veces esa cantidad desde su llegada al país. Para diciembre, las apuestas subieron y ya se hablaba de que Televisa podría desembolsar entre 3 mil y 4 mil millones de dólares. Pero, como suele ocurrir en estos negocios, una cosa es lo que se pide y otra lo que termina cayendo en la cuenta bancaria.
Ayer, Grupo Televisa y Fintech Holdings, de David Martínez, acordaron adquirir el negocio de telefonía móvil de AT&T México por 2 mil millones de dólares. La compra se realizará mediante un consorcio en el que cada socio tendrá 50% de participación. El financiamiento combinará efectivo disponible y deuda garantizada sin recurso al consorcio. Nada mal para quienes pensaban que Televisa ya no tenía ganas de meterse en más broncas.
AT&T México llega a esta negociación con aproximadamente 24.7 millones de suscriptores móviles, registrados al 31 de diciembre de 2025, ingresos consolidados por 85 mil 400 millones de pesos y una utilidad de operación de mil 400 millones de pesos. Son las cifras incluidas en el anuncio y ayudan a dimensionar el tamaño del juguetito que ahora quieren administrar los nuevos socios.
Eso sí, el comunicado deja más preguntas que respuestas. No incluye resultados financieros de los primeros meses de 2026 ni proyecciones posteriores al cierre. Tampoco explica qué pasará con la marca AT&T México, los planes comerciales, las tarifas o las condiciones de servicio. Mucho menos aclara el futuro de los trabajadores o de la infraestructura. La operación tiene previsto cerrarse durante el primer trimestre de 2027, así que todavía falta para conocer el desenlace completo.
La nueva estructura tendrá a Televisa y Fintech Holdings compartiendo la propiedad del negocio móvil, pero nadie explica quién llevará realmente el volante. El comunicado tampoco precisa cómo repartirán las responsabilidades operativas, cuánto pondrá cada fuente de financiamiento ni cuáles serán las condiciones del crédito. Digamos que ya conocemos a los compradores, pero todavía no sabemos quién pagará la gasolina ni quién decidirá la ruta.
Y aquí aparece un personaje que merece capítulo aparte. Fintech Holdings es un fondo privado de inversión internacional fundado y dirigido por el financiero mexicano David Martínez Guzmán. Aunque su nombre suene a startup que promete revolucionar los pagos digitales con una aplicación y tres influencers, no tiene nada que ver con ese universo.
Su especialidad es la reestructuración financiera, el rescate corporativo, la adquisición de deuda soberana y las inversiones estratégicas en América Latina, Estados Unidos y Europa. Su negocio consiste en encontrar activos o deudas de empresas y gobiernos con problemas financieros, comprarlos y apostar por su recuperación. Algo así como comprar propiedades cuando todos quieren salir corriendo, pero con miles de millones de dólares sobre la mesa.
Pese a manejar inversiones colosales y moverse entre las grandes ligas del poder económico, Martínez y su fondo prefieren el bajo perfil. Nada de presumir operaciones en TikTok ni publicar selfies con sus adquisiciones. Desde oficinas en Nueva York y Londres han construido una trayectoria marcada por la discreción.
Además, no son precisamente novatos en sectores regulados. Fintech ha participado en compañías de medios y telecomunicaciones como Telecom Argentina y Grupo Clarín, así que conoce bastante bien el terreno donde ahora pretende jugar junto a Televisa.
La relación tampoco comenzó ayer. Fintech LatAm formalizó su entrada como accionista relevante de Grupo Televisa entre septiembre y octubre de 2024. Aunque los reportes públicos se oficializaron a finales de octubre, la adquisición inicial de 7.8% del capital accionario ocurrió el 13 de septiembre de 2024. Con ello, el fondo de Martínez se convirtió entonces en el tercer mayor accionista de la televisora.
Lo que muchos considerábamos imposible finalmente se concretó. Por eso reitero lo que escribí en este espacio el 10 de diciembre de 2025: esperemos que la operación no se caiga, porque un jugador como Televisa, acostumbrado a disputarle prácticamente todo a las empresas del ingeniero Carlos Slim, podría ser justo lo que necesita este mercado.
Y, sobre todo, podría ser una buena noticia para los millones de clientes que llevamos años brincando de una telefónica a otra, como si estuviéramos jugando a las sillas musicales, sin encontrar el servicio que merecemos. Porque cambiar de dueño está muy bien, pero lo verdaderamente disruptivo sería que ahora sí funcionaran las llamadas, los datos y la competencia.
No somos oficialismo
No sé si fue porque se trató de la primera reunión pública entre la actual presidencia del CCE con la Presidencia de la República o porque se trató de una inedita reunión entre la primera mujer presidenta con el club de Tobi, pero la celebración por los 50 años del Consejo Coordinador Empresarial estuvo…. digamos… raro.
He tenido la oportunidad de estar presente en varias comidas entre la cúpula empresarial del país y los presidentes en turno y siempre se percibía un ambiente de coordialidad y camaradería. Los representantes empresariales se sentían como pez en el agua en las reuniones con Peña Nieto, Calderón y Fox. En cambio, el primer encuentro público entre la presidenta Claudia Sheinbaum y los integrantes del CCE estuvo cargado de un ambiente cordialmente frío. Como tibio. Como pasivo agresivo.
El profundo silencio que se sintió en el salón montado para unas 500 personas tras el aplauso por la llegada de la Presidenta Sheinbaum fue realmente sintomático. Sin música, sin murmullos, sin aplausos, porras o risas. Solo silencio.
La premiación de varios colaboradores, expresidentes del CCE y representantes de los órganismos cúpula rompió el rigor protocolario pero también estuvo seco. Muy poca espontaneidad, todo muy serio y silencioso. No pude evitar mirar a ciertas personas haciendo muecas cuando la Presidenta presentó los logros y las inversiones pendientes en su administración. Eran como de aquellas niñas que no quieren reconocer cuando un niño les gusta. Como cuando tu pareja se quiere reir de un chiste pero se acuerda que está enojada contigo.
Mención aparte se las lleva el doctor José Medina Mora, presidente del CCE, las tablas y el manejo de cancha que exhibió, no desmerecen nada lo que han logrado sus antecesores, sobre todo cuando muchos de ellos vivieron grandes romances con los gobiernos en turno. Ahora es como una relación de primeras citas. Los pretendientes se están conociendo y por eso cae muy oportuna la frase lapidaria: El CCE no es oficialismo ni es oposición; el CCE es institución.
Y efectivamente, los empresarios no son, ni deberían jugar en ningún lado de la cancha. Lo malo es que por muchos años lo hicieron y de manera descarada. El contexto histórico en el que vivieron se los permitía y casi hasta sugería. Por eso, en el documental que relató los 50 años de historia del CCE fueron muy cuidadosos de no romper con su pasado neoliberal pero al mismo tiempo procuraron no patear el pesebre del humanismo mexicano. Bien bajado ese balón.
Queda ahora por ver, de aquí en adelante, si la buena ondita del actual CCE con el gobierno se mantiene o si, como sucedió con el sexenio del presidente López Obrador, se les olvida cuando se les topa y se les recuerda que ya pasaron los tiempos en los cuales los empresarios mandaban en el país. Ahora resulta que la relación del CCE con AMLO fue muy difícil, cuando muchos de los del CCE se les censuraba acusándolos de Cuatroteros.
Cuidado porque muchos de los que ayer comieron muy contentos con la presidenta Sheinbaum hace tres años quisieron pintar su raya con el gobierno. Por eso, celebro que el CCE no sean oficialismo, ni oposición. Amén.
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