
Salud pública, innovación y decisiones que marcarán el sistema sanitario mexicano
marzo 6, 2026Claves del Futuro

Las enfermedades raras comienzan a ocupar espacio en la agenda pública mexicana mientras el país enfrenta al mismo tiempo la epidemia de obesidad. En este escenario, la industria farmacéutica, las políticas de salud y la innovación institucional se vuelven factores clave para enfrentar los retos del sistema sanitario.
Jorge Arturo Castillo
Hay problemas que permanecen invisibles durante años hasta que, de pronto, irrumpen en la conversación pública. Algo así ocurre con las enfermedades raras, un conjunto de padecimientos que individualmente afectan a pocos pacientes, pero que en conjunto representan un desafío considerable para los sistemas de salud.
El pasado 28 de febrero se conmemoró el Día Mundial de las Enfermedades Raras, una fecha que suele pasar discretamente en la agenda pública. Sin embargo, detrás de esa conmemoración existe una realidad que empieza a adquirir mayor relevancia en el debate sanitario y en la discusión sobre políticas públicas.
En México se estima que alrededor de ocho millones de personas viven con alguna enfermedad rara. En otras palabras, lo que parece marginal termina por convertirse en un problema estructural que exige nuevas herramientas de diagnóstico, investigación clínica y organización institucional.
Por esa razón, en el Senado de la República se llevó a cabo recientemente una Mesa de Trabajo, seguida por un foro bicameral en los días subsecuentes, con el objetivo de comenzar a construir una Ruta Nacional de Atención Integral para las Enfermedades Raras. El propósito es coordinar políticas públicas que hasta ahora han permanecido dispersas entre distintas instituciones del sistema de salud.
El diagnóstico de los especialistas es claro. En México una persona con una enfermedad rara puede tardar entre ocho y diez años en recibir un diagnóstico correcto. Durante ese tiempo muchos pacientes pasan por múltiples consultorios con diagnósticos tardíos o tratamientos equivocados.
Los médicos llaman a este proceso la odisea diagnóstica, una travesía que puede tener consecuencias irreversibles para los pacientes.
Entre las propuestas discutidas destaca la creación de un Registro Nacional de Enfermedades Raras, una herramienta que permitiría dimensionar con mayor precisión la magnitud del problema y facilitar el diseño de políticas públicas más efectivas.
El reto ahora es que la conversación legislativa se traduzca en decisiones institucionales. Porque en materia de salud pública, las buenas intenciones rara vez sustituyen a los sistemas bien organizados.
Pero si las enfermedades raras representan un desafío complejo por su baja prevalencia y su difícil diagnóstico, existe otra crisis sanitaria que México enfrenta desde hace décadas y cuya dimensión es exactamente la contraria.
Obesidad: la epidemia que México normalizó
Si las enfermedades raras afectan a pocos pacientes por cada padecimiento, la obesidad en México representa el fenómeno opuesto: un problema tan extendido que se ha vuelto parte del paisaje cotidiano.
Los datos son contundentes. Más del 70 por ciento de los adultos mexicanos vive con sobrepeso u obesidad, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición.
Dentro de ese grupo, cerca de cuatro de cada diez adultos presentan obesidad, una condición que eleva significativamente el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, hipertensión y enfermedades cardiovasculares. No es casualidad que México se encuentre entre los países con mayor prevalencia de diabetes en el mundo.
El problema, sin embargo, no puede explicarse únicamente por decisiones individuales. México vive inmerso en lo que los especialistas denominan un ambiente obesogénico.
La disponibilidad masiva de alimentos ultraprocesados, el consumo elevado de bebidas azucaradas y el sedentarismo han creado una combinación que favorece el aumento sostenido de peso en la población.
A ello se suma un entorno urbano poco favorable para la actividad física y una cultura alimentaria cada vez más dominada por productos de alto contenido calórico.
El Estado ha intentado responder con diversas medidas regulatorias. Entre ellas destacan el impuesto a las bebidas azucaradas, el etiquetado frontal en alimentos ultraprocesados y más recientemente la prohibición de venta de comida chatarra en escuelas —con la honrosa excepción del llamado “chocolate del bienestar”.
Son avances importantes, pero insuficientes frente a un fenómeno que combina hábitos culturales, intereses económicos y transformaciones profundas en los estilos de vida.
Y justamente en ese punto aparece un actor que durante años permaneció relativamente al margen del debate sobre salud pública, pero que hoy comienza a asumir un papel más visible.
Industria farmacéutica y sostenibilidad: más allá del medicamento
En medio de este panorama, resulta cada vez más relevante observar el papel que desempeña la industria farmacéutica en materia de sostenibilidad y responsabilidad social.
Recientemente la farmacéutica Eurofarma presentó su Guía de Sostenibilidad 2026, un documento que resume las acciones ambientales, sociales y de gobernanza que la compañía impulsa en los distintos países donde opera.
En el caso de México, la empresa ha desarrollado diversos programas comunitarios enfocados en el bienestar social. Entre ellos destacan iniciativas como De la mano con la escuela, Navidad Solidaria, Campaña del Abrigo, campañas oftalmológicas y la llamada Cadena del Bien.
Este tipo de programas forma parte de una tendencia creciente dentro de la industria farmacéutica global, donde la sostenibilidad ha dejado de ser únicamente un componente reputacional para convertirse en un eje estratégico dentro de las operaciones corporativas.
La industria de la salud ocupa una posición singular dentro de la economía contemporánea. Su actividad productiva está directamente vinculada con la calidad de vida de las personas, lo que implica responsabilidades que van más allá del desarrollo y comercialización de medicamentos.
Sensorama: cuando el Senado escucha la experiencia de los pacientes
Esta primera semana de marzo el Senado de la República fue escenario de una iniciativa poco común en la conversación pública sobre salud.
En lugar de un debate técnico o una comparecencia legislativa, el recinto abrió espacio a una experiencia sensorial diseñada para acercar a los tomadores de decisiones a la realidad que viven los pacientes con mieloma múltiple.
La actividad, titulada “Sensorama: Desde la médula, en los zapatos de una persona con mieloma múltiple”, permitió que legisladores y asistentes recorrieran una experiencia inmersiva que recrea los desafíos que enfrentan quienes viven con este cáncer hematológico.
Desde la incertidumbre del diagnóstico hasta las implicaciones físicas, emocionales y familiares que acompañan la enfermedad, la experiencia buscó trasladar a los participantes a la realidad cotidiana de los pacientes.
La iniciativa fue impulsada por la organización civil Unidos… Asociación Pro-Trasplante de Médula Ósea “Francisco Casares Cortina”, A.C., en el marco de la Feria de la Salud de las Mujeres organizada en la Cámara Alta.
El objetivo fue sensibilizar a quienes diseñan políticas públicas sobre la dimensión humana de estos padecimientos.
De acuerdo con estimaciones de Globocan, en México se registraron 2,346 nuevos casos de mieloma múltiple en 2022, de los cuales 1,054 correspondieron a mujeres, es decir cerca del 45 por ciento del total.
Especialistas y representantes de organizaciones de pacientes subrayaron que uno de los principales retos sigue siendo el diagnóstico tardío y el acceso desigual a tratamientos especializados dentro del sistema de salud.
El mieloma múltiple es una enfermedad en la que las células plasmáticas del sistema inmunológico comienzan a multiplicarse sin control y forman tumores dentro de los huesos, lo que provoca lesiones óseas, anemia, problemas renales y un sistema inmunológico debilitado.
Más allá de los datos clínicos, este tipo de ejercicios busca acercar la dimensión humana de la enfermedad a la discusión pública. En términos simples, detrás de cada diagnóstico hay una historia personal, una familia y un sistema de salud que todavía enfrenta grandes desafíos para responder a tiempo.
Sala de Urgencias
- En la conferencia matutina de esta semana, el secretario de Salud, David Kershenobich, informó que el gobierno federal busca fortalecer el Programa Nacional de Trasplantes con la meta de superar los 4,500 procedimientos en 2026 dentro del sistema público. El desafío, sin embargo, no es únicamente médico sino institucional. México enfrenta todavía una brecha importante entre la demanda de órganos y el número de donaciones disponibles.
- Especialistas coinciden en que, además de ampliar la capacidad hospitalaria, será necesario reforzar las campañas de donación y mejorar la coordinación entre hospitales, registros y centros de trasplante para reducir las listas de espera que afectan a miles de pacientes.



