IA: la burbuja, la ruta y los agentes; por Hugo González en El Universal

IA: la burbuja, la ruta y los agentes; por Hugo González en El Universal

julio 21, 2026 0 Por Hugo González

Llevamos meses y tal vez hasta años esperando el estallamiento de la burbuja de la Inteligencia Artificial (IA), así como fue la de las puntocom. Nadie sabe con certeza cuándo será, pero muchos aseguran que pasará.

Puede ser. Todo mercado inflado termina desinflándose tarde o temprano. Lo aprendimos con las tecnológicas, las hipotecas, las criptomonedas y hasta con los NFT. Sin embargo, para este reportero que ha vivido para atestiguar el rompimiento de varias burbujas, me cuesta trabajo encontrar, al menos en el corto plazo; un motivo que nos haga pensar en que ha llegado el pinchazo de la burbuja de la IA.

Las últimas tres semanas parecían mostrar el ambiente perfecto para el principio del fin. El sector de semiconductores perdió cerca de 20% de su valor y algunas compañías especializadas en memorias, como Micron y SanDisk, llegaron a desplomarse más de 40%. Las alarmas sonaron inmediatamente y muchos vieron el Armagedon de la IA. Pero no.

El negocio no se ha deteriorado, la demanda sigue creciendo, las previsiones de ingresos permanecen prácticamente intactas y nadie está anunciando un apocalipsis financiero. Lo que ocurrió fue el ¡plop! de una burbuja especulativa en Corea del Sur.

Miles de inversionistas minoristas apostaron por ETF apalancados para subirse al tren de Samsung Electronics y SK Hynix. Mientras todo subía, parecía una fiesta. Cuando los reguladores endurecieron las reglas, la música dejó de sonar. Llegaron las ventas forzadas y el efecto dominó. No fue una crisis tecnológica; fue una crisis, como siempre, de exceso de especulación.

Además, la demanda que sostiene a la IA sigue multiplicándose. Las grandes tecnológicas continúan compitiendo por construir modelos más poderosos; los agentes autónomos necesitarán todavía más capacidad de procesamiento; y los gobiernos comienzan a invertir en inteligencia artificial soberana para no depender exclusivamente de Estados Unidos o China.

Para quienes suponen una sobreoferta de chips de IA, la realidad les da una bofetada. Los procesos de dos nanómetros, el empaquetado tridimensional, la poca disponibilidad de energía y hasta los transformadores eléctricos se han convertido en cuellos de botella que limitan la producción mundial.

UBS Wealth Management también consideran poco probable que exista un exceso estructural de semiconductores. Estima que para 2030 más de 90% de la actividad relacionada con IA será realizada por los Agentes de IA, elevando la demanda de chips especializados.

UBS considera que la rápida evolución tecnológica reducirá el riesgo de una saturación del mercado. Cuando entren en operación las nuevas fábricas actualmente en construcción, la demanda probablemente ya habrá migrado hacia arquitecturas más avanzadas, evitando un exceso de capacidad en los segmentos de mayor valor agregado.

¿La burbuja existe? Probablemente sí. Toda revolución tecnológica genera exuberancia. Pero una cosa es que algunos inversionistas especulen como si no existiera el mañana y otra muy distinta que desaparezca la necesidad de procesadores para sostener una economía cada vez más digital.

Así que, por ahora, quienes llevan años anunciando el inminente estallido de la IA tendrán que seguir esperando. La burbuja quizá reviente algún día. Lo único incierto es si para entonces ya estaremos discutiendo la siguiente moda tecnológica.

Agentes 24/7

Un ejemplo importante de lo que es el valor de la IA y sobretodo del uso de Agentes de IA, lo tiene el sector de logística. En ese segmento destaca la operación de SimpliRoute, empresa latinoamericana encabezada por el chileno, Álvaro Echeverría. Ahí la IA ya dejó de ser un experimento para convertirse en un operador que trabaja las 24 horas del día, no cobra horas extras, no pide vacaciones y tampoco se distrae viendo videos en TikTok.

Antes bastaba con GPS. Después llegaron las aplicaciones móviles, el rastreo en tiempo real y los sistemas de gestión de transporte (TMS). Ahora la conversación ya no gira en torno a saber dónde está el paquete, sino quién decidió enviarlo por esa ruta, a esa hora y con ese vehículo.

Platicando con Álvaro Echeverría, nos explica que el negocio evolucionó al mismo ritmo que las necesidades de sus clientes. Hoy SimpliRoute no solo ofrece herramientas de gestión logística, sino que apuesta a que los agentes de IA se conviertan en el cerebro operativo de las cadenas de suministro en América Latina.

Los números ayudan a entender el entusiasmo. Entre los clientes de SimpliRoute se observa una reducción promedio de 10% en la flotilla necesaria para realizar el mismo volumen de entregas. Los costos logísticos disminuyen entre 25 y 30%, gracias a menos vehículos en circulación, recorridos más cortos, menos horas-hombre y menores gastos de mantenimiento. Además, las entregas exitosas aumentan alrededor de 25%, porque los algoritmos resuelven problemas de georreferenciación, localización de clientes y coordinación de horarios.

Además, la experiencia del cliente mejora entre 12 y 15 puntos en el Net Promoter Score, mientras que empresas de comercio electrónico y retail registran incrementos de entre uno y 1.2 puntos porcentuales en ventas después de algunos meses de implementar la plataforma.

Quizá el mayor acierto de SimpliRoute consiste en no haber limitado su tecnología a las grandes empresas. Aunque entre sus clientes aparecen las mayores empresas de retail y consumo, alrededor del 70% de su cartera sigue integrada por pequeñas y medianas empresas. Ese equilibrio entre accesibilidad y capacidad tecnológica le ha permitido democratizar herramientas que hace algunos años parecían exclusivas de corporativos con presupuestos multimillonarios.

Por eso, cerca del 40% de los ingresos de la empresa ya proviene de la venta de algoritmos mediante APIs. En otras palabras, muchos clientes desarrollan sus propias plataformas y únicamente consumen la inteligencia de SimpliRoute. El software deja de ser el producto principal; el verdadero valor está en la capacidad del agente de IA para analizar miles de variables y tomar decisiones mejores que las de cualquier planificador humano.

Con clientes en 27 países, México representa el 40% de sus ingresos y se convirtió en el principal motor de crecimiento durante la pandemia, cuando el auge del comercio electrónico disparó su base de clientes de apenas 50 a más de 850 en un año. Tras levantar 18 millones de dólares de capital, la empresa prepara una ronda Serie B por 30 millones para acelerar el desarrollo de agentes de IA, impulsar su expansión y explorar adquisiciones. La meta es alcanzar ventas por 100 millones de dólares en tres años y convertirse en el mayor jugador latinoamericano del sector.

Así, mientras algunos siguen esperando el estallido de la supuesta burbuja de la inteligencia artificial, en la logística ocurre exactamente lo contrario. Los agentes de IA ya no están en fase de pruebas ni viven en laboratorios. Están organizando rutas, reduciendo costos, aumentando ventas y tomando decisiones de negocio todos los días.

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