Caída de Trump en Comicios Reconfigura Mapa Político Interno y Externo de EU: Banamex

Caída de Trump en Comicios Reconfigura Mapa Político Interno y Externo de EU: Banamex

noviembre 5, 2026 0 Por Redacción

Con una ventaja de más de 13 puntos en la contienda por la Cámara de Representantes, los demócratas marcaron un hito que no se había visto desde 1976 en EU, cuando los electores protestaron la crisis de Watergate de Nixon.

De acuerdo con un análisis de Banamex, las primeras estimaciones sugieren que los demócratas obtuvieron 55% del voto emitidos,  su récord histórico, y los republicanos 42%, su piso.

Los datos de voto anticipado anuncian también que ésta habrá sido una de las elecciones mejor participadas de la historia en EU: el voto de castigo contra Trump y los republicanos les otorgó mayorías holgadas en ambas cámaras del Congreso y cinco gubernaturas adicionales a las 18 que ya controlaban, de las 36 que se decidieron en este proceso.

Este fuerte viraje retira a los republicanos de numerosas posiciones críticas y reduce de manera importante los márgenes de maniobra con que Trump atravesará los últimos dos años de su segundo mandato.

Algunas victorias demócratas marcan hitos. Por primera vez en décadas, demócratas gobernarán y representarán a poblaciones que se habían convertido en las bases sociales del Partido Republicano y, más recientemente, del movimiento MAGA.

Las nuevas gubernaturas conquistadas, por ejemplo, los colocan en estados con larga tradición republicana, que Trump ganó en 2024 con márgenes de doble dígito: Texas, Georgia, Iowa, Ohio y Wisconsin.

Michigan eligió al primer senador musulmán de ese país, Abdul El-Sayed. New Hampshire eligió al primer senador abiertamente homosexual, Chris Pappas. Minnesota llevará al Senado a la primer mujer nativa americana, Penny Flanagan, y podría haber una segunda si Mary Peltona resulta victoriosa en Alaska.

Los texanos eligieron gobernadora a una católica progresista, Gina Hinojosa, y como senador a James Talarico, seminarista presbiteriano. En Kansas, Adam Hamilton, pastor de una congregación metodista, dejó de ser republicano y habrá sido electo al Senado como demócrata.

Georgia eligió a la primera  gobernadora negra de EU, Keisha Lance Bottoms. Iowa tendrá en Josh Turek a un triple medallista paralímpico como senador.

Los puntos de rompimiento con Trump están claros. El primero tiene que ver con su abuso de poder. Trump asumió que podía romper todos los límites establecidos legalmente en el diseño institucional del Ejecutivo norteamericano, pero ahora ha recibido del electorado un inequívoco mandato para detenerse. Ésa es la función que deberán asumir los demócratas. La vía de un juicio político no es viable, porque, aunque tendrían suficientes votos en la Cámara de Representantes para proponerlo, carecerán de la mayoría calificada de dos terceras partes en el Senado para ratificar la destitución.

Los temas de política pública concretos que parecen haber roto la relación entre Trump y amplios segmentos de su base electoral fueron fundamentalmente tres.

Por un lado, el alza de precios relacionada con la política arancelaria, y la decisión de estallar la guerra contra Irán, que ahora parece sumida en un estancamiento sin solución y que derivó en el bloqueo del estrecho de Ormuz y alzas en los precios de energéticos en todo el mundo, incluso–aunque por decisiones ulteriores de Trump–, en el costo del diésel y otros bienes básicos en la economía norteamericana.

Por otro lado, la agresividad y violación de derechos mediante redadas y deportaciones masivas.

Pero, por último, también el descaro con que Trump, su familia y su círculo cercano de aliados políticos y empresariales han conducido una estrategia de corrupción y enriquecimiento personal desde el gobierno.

El repudio se expresó desde todos los segmentos del electorado norteamericano. Los jóvenes, los universitarios, los hispanos y las mujeres que en 2024 se fragmentaron y, en los márgenes, le dieron un nuevo triunfo a Donald Trump, ahora regresaron sobre sus pasos y votaron en contra de todas las posiciones republicanas.

Incluso los blancos de clase trabajadora y bajo nivel educativo, que constituyen el sustrato del movimiento MAGA, hombres y mujeres, jóvenes y adultos, también votaron contra los republicanos, en un giro aún más marcado que el dado por la población con mayor nivel de escolaridad.

Los negros y los asiáticos de todas las edades, la población de la tercera edad, todos tomaron distancia de los republicanos por comparación con la forma en que habían votadoen 2024 y 2020.

Ello, para el gobierno de México, debe constituir una alerta de que este resultado electoral no implicará una tregua en la presión multi temática que ha recibido de la Administración Trump. Aunque posiblemente el tono se atempere y ello abra espacios para el trabajo diplomático e institucional, si México sabe articularlo. Internamente, podría haber algunos virajes en política económica: el mayor ocurriría en política fiscal.

El control demócrata eliminaría la posibilidad de que los republicanos utilicen el proceso de “reconciliación presupuestal” para aprobar, sin apoyo de la oposición, nuevos recortes tributarios o modificaciones amplias al gasto obligatorio. Lejos de ser excepcional, ese recurso se ha convertido en práctica recurrente.

A cambio de financiar algunos programas y agencias gubernamentales, los demócratas buscarían proteger Medicaid, subsidios de salud y programas de energía limpia. Así, aunque las nuevas mayorías demócratas disminuirán la probabilidad de nuevos recortes tributarios y de otra expansión fiscal importante, aumentarán las negociaciones de último momento y el riesgo de cierres parciales del gobierno. Menor impulso fiscal, sin una corrección estructural. El bloqueo a nuevas iniciativas fiscales podría reducir el riesgo de una ampliación adicional del déficit, pero difícilmente modificará la trayectoria de las finanzas públicas.

CBO proyecta para 2026 un déficit de 5.8% del PIB y una deuda pública de 101% del PIB, que alcanzaría 120% en 2036. El gobierno dividido introduciría un sesgo moderadamente restrictivo sobre la actividad económica en 2027 y 2028, al disminuir la probabilidad de nuevos recortes tributarios o aumentos significativos del gasto.

 Sin embargo, la ausencia de consensos para elevar impuestos o reformar los programas obligatorios impediría una consolidación fiscal de fondo. probablemente Será difícil seguir ampliando los aranceles, pero no se revertirán.

Aumentará el escrutinio sobre el impacto de los aranceles en los precios y sobre la distribución de sus costos entre hogares, importadores y productores. También podría incrementar la presión para otorgar exenciones a insumos industriales y bienes sin una oferta doméstica suficiente, con el objetivo de evitar que la protección comercial encarezca la producción estadounidense y reduzca su competitividad. Sin embargo, una parte importante de la política comercial puede seguir ejecutándose desde el Ejecutivo al amparo de la Sección 232, la Sección 301, medidas antidumping y otras facultades delegadas.

 Cualquier intento legislativo por limitar esas atribuciones enfrentaría el veto presidencial y requeriría una mayoría de dos tercios para superarlo.

La política industrial mantendría un amplio respaldo bipartidista.

Republicanos y demócratas favorecen la relocalización de cadenas, la producción de semiconductores, la industria de defensa, los minerales críticos y la reducción de dependencias tecnológicas respecto de China.

La diferencia ahora radicará en los instrumentos empleados para implementar esa visión. Trump mantendría su preferencia por aranceles, contenido estadounidense y apoyo a combustibles fósiles, pero el Congreso controlado por demócratas buscará preservar créditos fiscales, subsidios a manufacturas limpias, requisitos laborales y recursos para la red eléctrica.

En energía, esta combinación probablemente conducirá a una agenda híbrida, con continuidad del petróleo y el gas, mayor protección de inversiones limpias y respaldo bipartidista a la energía nuclear, la transmisión y los minerales críticos.

El proteccionismo automotriz se desplazaría hacia las reglas de origen. Los demócratas no reducirán las presiones sobre el sector automotriz mexicano, pero podrían desplazar parte del proteccionismo hacia mayores requisitos de contenido regional, trazabilidad de insumos y valor laboral.

Es altamente probable que esta agenda tenga respaldo bipartidista dado que, según la Oficina del Representante Comercial de EUA, el déficit estadounidense con México de vehículos y autopartes aumentó de 91.9 mil millones de dólares en 2019 a 138.2 mil millones en 2024, mientras que el contenido estadounidense de los vehículos producidos en México disminuyó de más de 60% en 2017 a alrededor de 35% en 2024, acompañado de una mayor participación de insumos chinos y de otros países asiáticos.

Una integración norteamericana más condicionada. Para México, el balance sería moderadamente favorable en términos de previsibilidad institucional y continuidad del T-MEC, aunque elevaría los costos de cumplimiento para conservar el trato arancelario preferencial. El nuevo entorno tenderá a favorecer a las empresas integradas a cadenas regionales, pero será más restrictivo para aquellas dependientes de insumos asiáticos o capital chino.

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