Autos eléctricos: entre el entusiasmo y la duda, por Hugo González en El Universal

Autos eléctricos: entre el entusiasmo y la duda, por Hugo González en El Universal

enero 29, 2026 0 Por Hugo González

Cada vez que llega el Día Mundial en favor del Medio Ambiente o por la Reducción de las Emisiones de CO2 ocurre el mismo ritual. Informes, cifras, discursos bienintencionados y una sensación de que vamos bien o que el futuro limpio está a la vuelta de la esquina. No importa que el tráfico siga detenido, el aire siga oliendo a gasolina o diésel y la conversación siga atrapada entre la fe tecnológica y la desconfianza.

Este año no fue la excepción. La diferencia es que, mientras algunos celebraban avances, otros exhibían con números fríos que la transición no es tan lineal ni tan romántica como se vende.

En ese contexto, pude charlar con Eugenio Grandio, presidente de la Electro Movilidad México Asociación (EMA), quien nos da una dosis de optimismo informado. Grandio recuerda que hace poco más de una década hablar de vehículos eléctricos en México era casi ciencia ficción aspiracionista. Tres modelos disponibles, precios prohibitivos y autonomías que generaban más ansiedad que entusiasmo.

Hoy el mercado cuenta con más de cien opciones eléctricas y medio centenar de híbridos conectables. Sus precios ya bajaron del umbral psicológico de los 400 mil pesos y sus autonomías rondan los 300 o 400 kilómetros.

La llegada de jugadores como Tesla y BYD terminó de sacudir un mercado que llevaba años en ralentí. El eléctrico dejó de ser símbolo de estatus verde y empezó a presentarse como una fórmula de ahorro. Grandio habla de reducciones de hasta 70 por ciento en costos frente a la gasolina, una cifra que suena más pegador que cualquier discurso ambiental.

Además, hay más inversión en infraestructura de carga, impulsada más por la demanda que por cualquier planeación. El interés genera cargadores, los cargadores generan confianza y la confianza genera más interés. México presume incluso la tener con Vemo la estación de carga más grande de América Latina.

EMA también se ha dedicado a desactivar mitos. El primero, el del costo inalcanzable, ya perdió fuerza frente a la diversidad de modelos.

El segundo, más persistente, es el de la contaminación eléctrica. Sí, México sigue generando buena parte de su electricidad con combustibles fósiles, pero aun así un vehículo eléctrico resulta entre 60 y 70 por ciento más eficiente en emisiones que uno de gasolina.

 Además, la contaminación se concentra en plantas generadoras, no en las calles donde millones respiran a diario.

La meta de la asociación es dejar atrás la tibieza de los autos híbridos y avanzar directo hacia los totalmente eléctricos. Con una penetración actual cercana al 7.5 por ciento, el objetivo de llegar a casi 100 por ciento en 2035. Para lograrlo, se necesitaría sostener crecimientos anuales cercanos al 40 por ciento y resolver problemas estructurales de infraestructura, vivienda vertical y planeación urbana.

La experiencia del usuario es otro argumento fuerte. Quien maneja un eléctrico suele hablar de silencio, suavidad y diversión. El frenado regenerativo, la ausencia de vibraciones y el ahorro mensual funcionan como grandes evangelizadores.

Sin embargo, fuera del ecosistema de convencidos, la realidad es menos optimista. El Mobility Consumer Index 2025 de EY dice que para 2026, seis de cada diez consumidores mexicanos seguirán apostando por motores de combustión interna. La intención de compra de eléctricos cayó a 23 por ciento, lejos del pico de 32 por ciento registrado en 2024. No es rechazo frontal, es prudencia.

El estudio muestra que el 65 por ciento planea comprar vehículo en los próximos dos años, pero lo hará condicionado por precio, disponibilidad y percepciones de confiabilidad. Carlos Zegarra, socio líder de manufactura avanzada y movilidad de EY Latinoamérica, explica que, en un entorno complejo; la gente prioriza lo que conoce, lo que puede pagar y lo que puede usar sin angustias por la recarga. La infraestructura y la confianza siguen marcando el ritmo.

El contexto geopolítico tampoco ayuda. Cuatro de cada diez compradores potenciales reconsideraron su decisión por tensiones internacionales, aranceles y problemas logísticos. A eso se suman las limitaciones muy terrenales de la carga. El 34 por ciento de los interesados reporta escasez de cargadores públicos y el 32 por ciento dificultades para cargar en casa. Entre quienes sí usan estaciones públicas, los tiempos de espera, los cargadores bloqueados y la dificultad para encontrarlos erosionan la promesa de conveniencia.

Paradójicamente, las motivaciones para mirar al eléctrico siguen ahí. El cuidado ambiental importa para el 44 por ciento, el costo del combustible para el 38 y el menor mantenimiento para el 36. El mercado mexicano se inclina hacia marcas asiáticas, sobre todo las chinas; impulsada por sus atractivos precios y equipamiento digital.

La electromovilidad en México vive en esa tensión permanente entre el futuro que se anuncia y el presente que se resiste. EMA empuja, el mercado responde a medias y el consumidor calcula. No es una carrera de fe, es una negociación constante entre costo, confianza y contexto. El CO2 no espera, pero el comprador mexicano sí. Y bastante.

Streaming competido

Ya salió el mas reciente informe de JustWatch, con datos al cierre de 2025, el cual confirma que, en México, el streaming dejó de ser una carrera de resistencia para convertirse en una pelea de sombra. Nadie domina con comodidad y el liderazgo es más frágil de lo que aparenta. Netflix sigue al frente, sí, pero ya no con el paso firme de otros años, sino mirando de reojo a quienes le respiran en la nuca.
Con 20 por ciento de participación, Netflix conserva la corona, aunque más por inercia. En el transcurso de 2025 perdió tres puntos porcentuales y permitió que Disney+ se colocara cerca, a solo un punto de distancia. El antiguo monopolio hoy se sostiene con alfileres, mientras el resto del mercado aprende a competir con catálogos más quirúrgicos.
Disney+ cerró el año con 19 por ciento y fue la plataforma que mejor leyó el humor del público mexicano en el último trimestre. Creció un punto porcentual, rebasó a Prime Video y se acomodó en el segundo lugar. Prime Video, por su parte, quedó con 18 por ciento.
El caso de Apple TV+ merece una mención aparte. Sin el músculo publicitario de sus rivales, fue la plataforma con mejor desempeño interanual al sumar tres puntos y llegar a 12 por ciento del mercado. Esto podría ser una señal de que el público mexicano empieza a premiar la curaduría y no solo la saturación de estrenos.
Más abajo, MUBI con 4 por ciento y VIX con 3 por ciento se mantuvieron estables tanto en el trimestre como en la comparación anual. No crecieron, pero tampoco retrocedieron, lo que en el ecosistema actual ya es una forma de resistencia.
El estudio de JustWatch se basa en la actividad de casi 3.5 millones de usuarios mensuales en México, midiendo acciones concretas como agregar títulos a listas, filtrar servicios, marcar contenidos como vistos o dar clic para acceder a una plataforma. No es una encuesta de intención, es comportamiento real. Así queda claro que el streaming en México ya no gira alrededor de un solo sol. Es un sistema de planetas, cada vez más cerca de chocar entre sí.

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