
Aumento en producción de combustóleo en Cadereyta reaviva exigencias de regulación ambiental en Nuevo León
julio 8, 2026La ausencia de restricciones para el uso de combustóleo en el área metropolitana de Monterrey volvió a ser cuestionada por organizaciones ambientales y especialistas, luego de que aumentara la producción de ese combustible en la refinería de Petróleos Mexicanos (Pemex) en Cadereyta. Los grupos señalaron que desde hace varios años han solicitado medidas para reducir las emisiones asociadas a este energético, sin que hasta ahora existan disposiciones similares a las aplicadas en otras regiones del país.
De acuerdo con un análisis del Observatorio Ciudadano de la Calidad del Aire, elaborado con información oficial de Pemex, entre enero y mayo de 2026 la refinería destinó 22% de su producción total de petrolíferos al combustóleo, el porcentaje más alto registrado para ese periodo desde 2004. Con una producción promedio de 158 mil barriles diarios, alrededor de 35 mil barriles por día correspondieron a este combustible, según la organización.
El combustóleo, considerado un residuo del proceso de refinación con alto contenido de azufre, genera durante su combustión emisiones de dióxido de azufre (SO₂) y favorece la formación de partículas finas PM2.5. Estas partículas permanecen suspendidas en el aire durante largos periodos, ingresan al sistema respiratorio y al torrente sanguíneo y diversos estudios científicos las relacionan con enfermedades respiratorias y cardiovasculares.
Sobre este comportamiento, la directora del Observatorio Ciudadano de la Calidad del Aire, Selene Martínez, explicó que el incremento en la producción representa un punto de atención porque el análisis histórico muestra una relación entre la actividad de la refinería y las concentraciones de partículas finas en la zona metropolitana, aunque precisó que las condiciones meteorológicas también influyen en los niveles de contaminación.
“Cuando hacemos una correlación entre las concentraciones de PM2.5 y la producción total de la Refinería de Cadereyta a través de los años sí vemos una correlación. Lo que preocupa sería dónde se está utilizando ese combustóleo”, indicó.
El consultor en ingeniería ambiental Leopoldo Ita Garay señaló que una mayor producción de combustóleo puede estar relacionada con el procesamiento de crudos más pesados, los cuales contienen mayores concentraciones de azufre y generan un mayor volumen de residuos durante el proceso de refinación.
Las preocupaciones sobre este combustible no son nuevas. En febrero de 2024, la Secretaría de Medio Ambiente del Gobierno de Nuevo León denunció que la refinería utilizaba combustóleo para generar parte de la energía requerida por sus propias instalaciones, situación que calificó como una “doble fuente de contaminación”, debido a las emisiones derivadas tanto del proceso industrial como de la quema del combustible.
En ese mismo posicionamiento, la dependencia recordó que, mientras en la Zona Metropolitana del Valle de México existen restricciones regulatorias para el uso de combustibles con alto contenido de azufre, en Nuevo León no opera una regulación equivalente para limitar el uso del combustóleo.
Las organizaciones civiles también han impulsado cambios normativos. En noviembre de 2025, el Consejo Cívico de Nuevo León y otras agrupaciones solicitaron actualizar la NOM-016-CRE para que el estado reciba combustibles con menor contenido de azufre y deje de quedar fuera de estándares ambientales ya vigentes en otras entidades. Asimismo, plantearon fortalecer las capacidades técnicas de la Comisión Ambiental Metropolitana para reforzar la supervisión de emisiones industriales.
El contexto nacional muestra igualmente un incremento en la disponibilidad de este combustible. Información de la Secretaría de Energía (Sener), retomada por diversos análisis especializados, indica que la producción nacional de combustóleo de Pemex pasó de alrededor de 150 mil barriles diarios en 2019 a más de 300 mil barriles diarios durante 2024, crecimiento que coincidió con advertencias de especialistas sobre los efectos ambientales asociados a este residuo de refinación.
Aunque la Secretaría de Medio Ambiente estatal ha informado que algunos indicadores de calidad del aire mejoraron durante 2026, especialistas consideran que parte de ese comportamiento obedece a las lluvias registradas en los últimos meses, las cuales favorecen la dispersión y el arrastre de contaminantes. Los reportes mensuales de la propia dependencia muestran que entre enero y abril persistieron episodios de mala calidad del aire, principalmente por elevadas concentraciones de partículas PM10.
Frente a este panorama, organizaciones ambientales reiteraron que mejorar la calidad del aire requiere medidas regulatorias permanentes para limitar el uso de combustibles altamente contaminantes y fortalecer la vigilancia sobre las fuentes industriales, en lugar de depender de condiciones meteorológicas favorables.



