
¿Quién gana cuando el espectro se encarece? pregunta Hugo González en El Universal
septiembre 24, 2026Tuvo que llegar una nueva Ley con un nuevo regulador para que se diera el milagro de la reducción del cobro de derechos por uso del espectro radioeléctrico en México. Finalmente, tras varios años o décadas de intento, por fin se pudo poner a consideración del Congreso de la Unión el cambio esperado.
En la Iniciativa de Ley de Ingresos de la Federación (ILIF) para 2027 presentada por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), se introdujo un ajuste financiero sustancial respecto al cobro del espectro en México.
La SHCP propuso formalmente reducir un 12% las cuotas anuales de derechos para las principales bandas de frecuencia (como las de 2.5 GHz, 3.5 GHz, 1.9 GHz y 800/850 MHz) con el fin de fomentar el despliegue de tecnología 5G.
A simple vista, podría considerarse un mérito o una mayor sensibilidad del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum que pudo poner en sintonía las necesidades fiscales del gobierno federal con las exigencias de la industria.
De acuerdo con estimaciones sectoriales y de analistas esta baja del 12% representa una disminución de ingresos públicos de aproximadamente 2,250 millones de pesos respecto al nivel de recaudación que se obtenía bajo el esquema tarifario previo.
Históricamente, los derechos por el uso del espectro radioeléctrico aportaban a las arcas públicas alrededor de 15 mil a 20 mil millones de pesos anuales. Pero con las devoluciones de frecuencias como las de Telefónica (Movistar) y los nuevos ajustes a la baja propuestos para 2027, la recaudación proyectada por este concepto está por debajo de sus promedios históricos.
Especialistas como los que encabeza mi amigo Ernesto Piedras en The Competitive Intelligence Unit (The CIU) reconocen el avance. Sin embargo, señalan que la reducción del 12% es insuficiente y estiman que se requeriría una baja de al menos 31% para alinear el costo del espectro en México con los parámetros internacionales.
Para ser justos, el gobierno del presidente López Obrador intentó bajar el costo, aunque no tuvo mucho margen de maniobra. Al tener un contexto con presupuestos más estrechos y acotados, pero al mismo tiempo con reguladores capturados; el sexenio anterior no lo pudo lograr. Tuvo que cambiarse todo el marco regulatorio para que ese insumo dejara de ser tan caro, lo que, al mismo tiempo, jugo por muchos años a favor del operador preponderante en telecomunicaciones. Me explico.
Más allá de la discusión sobre los promedios internacionales, la sobretarifa por uso de espectro en México ha beneficiado de forma indirecta a América Móvil (Telcel) y al grupo de Carlos Slim.
Conforme al artículo 27 de la Ley del Impuesto sobre la Renta (LISR), para que un gasto sea deducible debe ser imprescindible para la actividad económica de la empresa. Dado que un operador como Telcel no puede prestar servicios de telefonía e internet móvil sin utilizar las frecuencias del Estado, los cobros y derechos que paga anualmente a la Tesorería de la Federación son tipificados fiscalmente como un costo de venta o gasto de operación directa y por tanto deducibles de impuestos.
Aunque todos los operadores tienen el derecho legal de deducir el costo del espectro en sus declaraciones de Impuesto sobre la Renta (ISR), esta deducción actúa como un escudo fiscal que beneficia desproporcionadamente a América Móvil.
Al contar con utilidades masivas, Telcel aprovecha la deducción para reducir su factura final del ISR. Por el contrario, para sus competidores directos o de menor escala, pagar mucho por el uso de espectro afecta su liquidez operativa y no logran capitalizar al mismo nivel el beneficio fiscal debido a que sus márgenes de utilidad son mucho más estrechos o tienen pérdidas acumuladas.
Debido a que Telcel cuenta con una base de clientes masiva (alrededor del 70% del mercado móvil) y genera un ingreso promedio por usuario (ARPU) más alto, el costo del espectro suele significar entre un 5% y 6% de sus ingresos anuales. En cambio, para competidores más pequeños como AT&T, ese mismo costo fijo ha llegado a representar hasta un 17% o más de sus ingresos, según datos de The CIU.
Además, el pago inicial o guante que pagan las operadoras para adjudicarse la concesión de una frecuencia se clasifica como una inversión en activo intangible. El artículo 33 de la LISR establece que los activos intangibles para la explotación de bienes del dominio público concesionados son amortizables/deducibles dividiendo el costo entre el número de años que dura la concesión.
También debemos tomar en cuenta que Telcel obtuvo hace décadas (1990 y 2000) sus concesiones clave como la banda de 800 MHz y 1.9 GHz, bajo condiciones financieras distintas a las licitaciones más recientes. Esto le permitió amortizar mejor su infraestructura antes de la subida generalizada de derechos por el espectro.
Asimismo, cuando el finado Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) convocó a licitaciones para bandas clave (como las destinadas a 4G o 5G), los altos precios hicieron que las frecuencias quedaran desiertas o que solo América Móvil tuviera la liquidez para adquirirlas o mantenerlas. Tal vez ese fue el plan con maña.
Por estas razones, aunque América Móvil sea el contribuyente que más paga en términos absolutos por concepto de espectro, el esquema de costos actúa como una barrera de entrada que consolidó su dominancia de mercado al erosionar los márgenes financieros de sus competidores. Si a esto le sumamos que, al tener un rubro deducible que no está acotado, la empresa o holding lo puede aplicar en cualquier rubro o filial que quiera y como sea.
Por eso es tan importante impulsar el esquema de cobro de “Espectro por Cobertura”. En el paquete fiscal del 2027 se reafirmó la mecánica fiscal para permitir créditos y descuentos de hasta un 100% en el pago de derechos a cambio de que los operadores realicen compromisos directos de inversión en infraestructura y cobertura en zonas rurales o tramos carreteros sin servicio.
Es una alternativa muy conveniente porque sustituye la deducción en papel por inversión física directa, neutraliza la ventaja asimétrica del Agente Económico Preponderante (Telcel) y redirige el cobro de impuestos hacia conectividad real.
En el esquema “Espectro por Cobertura”, el Estado condona o descuenta hasta el 100% de las cuotas anuales de derechos a cambio de que ese dinero se invierta directamente en instalar antenas, fibra óptica y radiobases en localidades rurales, zonas marginales o tramos carreteros sin servicio. El descuento de derechos opera antes de la declaración del ISR por ello, cualquier operador (sin importar si registra utilidades o pérdidas) recibe exactamente el mismo incentivo por cada peso invertido en infraestructura social.
Con este modelo, el Estado renuncia a la recaudación fiscal directa pero asegura la ejecución de obra pública digital sin intermediación presupuestal. Así se elimina la distorsión donde la tarifa del espectro actúa como una barrera de entrada que asfixia a los competidores más pequeños.
Hace años las frecuencias se devolvieron, los competidores se ahogaban y Telcel seguía tan campante. Ahora resulta que bajar el precio sí era posible. ¿Un milagro fiscal, cortesía de la competencia que ya se perdió, o era el plan con maña?
Turismo con IA
En el marco del Día Mundial del Turismo 2026, el Fideicomiso de Turismo de Los Cabos (FITURCA) dio a conocer el lanzamiento de “Visit Los Cabos Concierge”, una nueva herramienta de inteligencia artificial que se integra a la estrategia de transformación digital que el destino comenzó a desarrollar en 2023.
Su lanzamiento tiene como propósito el que Los Cabos interactúe, se relacione digitalmente con sus visitantes. A través de distintas herramientas y plataformas, el destino ha avanzado en un modelo centrado principalmente en perfilar un ecosistema más interactivo, conectado, accesible y orientado por datos.
Con esto, “Visit Los Cabos Concierge” se convertirá en el primer concierge turístico del destino potenciado por inteligencia artificial, que permitirá al viajero acceder, mediante una conversación sencilla y en tiempo real, a recomendaciones sobre dónde comer, qué tours realizar y qué actividades y experiencias descubrir durante su estancia.
La velocidad fintech
En el negocio financiero, la tecnología vale el doble cuando consigue reducir tiempos. Alberto Djemal, CEO de Grupo Klu, observa ahí una de las diferencias entre una fintech y la banca tradicional, sobre todo cuando se trata de atender a las pymes. La banca entiende a este segmento, pero su estructura puede limitar la velocidad de respuesta. Grupo Klu atiende a más de 4,500 empresas y concentra pagos, vales, terminales y financiamiento en un mismo ecosistema. La apuesta tecnológica, entonces, no consiste solo en tener una aplicación más, sino en quitar pasos a la operación financiera. De esta manera, el éxito del sector ya no sólo se mide por su crecimiento y el número de usuarios; la delantera la tomarán aquellas alternativas que, a través de la tecnología, aprendan a optimizar tiempos y tareas para sus clientes.
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