Hipersomnia diurna: ¿qué es y cuáles son sus causas más comunes?

Hipersomnia diurna: ¿qué es y cuáles son sus causas más comunes?

febrero 3, 2026 0 Por Cleanranks

Sentir sueño durante el día, incluso después de haber dormido bien, es más frecuente de lo que parece y en muchos casos tiene una causa médica.

Cuando este cansancio se mantiene con el tiempo, empieza a afectar la concentración, el rendimiento en el trabajo y la vida personal, haciendo más difíciles las actividades de todos los días.

A esto se le llama hipersomnia diurna y ocurre cuando el descanso nocturno no logra recuperar al cuerpo como debería. 

En estos casos, una evaluación del sueño ayuda a identificar el problema y a indicar tratamientos adecuados (como el cpap para dulto cuando la causa es SAOS).

Detectar a tiempo lo que está pasando permite tratar la causa y mejorar la calidad de vida.

¿Cómo se manifiesta la hipersomnia diurna?

La forma en que se manifiesta puede ser distinta en cada persona. En algunos casos, el sueño aparece desde las primeras horas de la mañana, en otros, surge a lo largo del día, especialmente durante actividades tranquilas o que requieren concentración continua, como leer, trabajar frente a una pantalla o permanecer sentado por períodos prolongados.

Junto con la somnolencia, también pueden presentarse alteraciones cognitivas, como mayor dificultad para pensar con claridad, respuestas más lentas y problemas para mantener la atención durante tareas prolongadas.

Cuando estas manifestaciones ocurren todos los días y se mantienen durante semanas o meses, ya no se consideran cambios pasajeros. En ese punto, es necesaria una valoración médica para identificar la causa y establecer el tratamiento más adecuado.

Causas más comunes de la hipersomnia diurna

La hipersomnia diurna puede originarse por distintos factores, por lo que reconocer su causa es esencial para definir el tratamiento adecuado. 

Una de las causas más comunes de la hipersomnia diurna es la apnea del sueño. Este trastorno provoca interrupciones repetidas de la respiración al dormir. Cada pausa reduce el ingreso de oxígeno y activa al cerebro para reanudar la respiración, lo que fragmenta el descanso e impide que el sueño se mantenga de forma continua. 

Como consecuencia, el cuerpo no logra una recuperación adecuada y durante el día aparece somnolencia, dificultad para concentrarse y bajo rendimiento en las actividades diarias.

Además de la apnea del sueño, existen otros factores que pueden favorecer la aparición de hipersomnia diurna:

  • Trastornos neurológicos que afectan los mecanismos responsables de mantener el estado de alerta.
  • Alteraciones del ritmo sueño-vigilia relacionadas con horarios irregulares de descanso o cambios frecuentes en los horarios de sueño.
  • Uso de medicamentos con efecto sedante que disminuyen la atención y favorecen la somnolencia durante el día.
  • Enfermedades que comprometen el funcionamiento del sistema nervioso.
  • Consumo de sustancias que reducen el nivel de alerta y favorecen el sueño diurno.
  • Problemas de salud mental como ansiedad y depresión que influyen en la regulación del sueño y la vigilia.

Debido a la variedad de factores involucrados, la hipersomnia diurna requiere una evaluación médica completa y personalizada. Un diagnóstico preciso permite identificar la causa del exceso de sueño durante el día y orientar el tratamiento de forma adecuada.

Consecuencias de la apnea del sueño cuando no recibe tratamiento

Cuando la apnea del sueño no se trata, la falta repetida de oxígeno causada por las pausas en la respiración y el sueño interrumpido generan cambios en distintos sistemas del cuerpo.

Como consecuencia, comienzan a aparecer diversos problemas de salud que reflejan el impacto de la apnea del sueño sin tratamiento. Los más importantes son los siguientes:

  • Hipertensión arterial, que es el aumento persistente de la presión con la que la sangre circula por las arterias, favorecida por el esfuerzo constante que realiza el corazón durante la noche
  • Mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, como infartos y alteraciones del ritmo cardiaco, debido a la falta repetida de oxígeno.
  • Alteraciones metabólicas, que incluyen resistencia a la insulina, dificultad para regular los niveles de glucosa en sangre y mayor probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2
  • Afectación de funciones cognitivas, como memoria, atención y capacidad de reacción
  • Cambios en el estado de ánimo, con mayor irritabilidad y sensación de agotamiento mental
  • Aumento del riesgo de accidentes laborales y de tránsito por la disminución del nivel de alerta durante el día

Estas consecuencias dejan claro que la apnea del sueño va mucho más allá de los ronquidos o el cansancio diario. Es un problema médico que, si no se trata, puede afectar poco a poco la salud física y mental.

Contar con un diagnóstico a tiempo y seguir el tratamiento indicado ayuda a disminuir estos riesgos y a mejorar el funcionamiento general del cuerpo.

¿Cómo se diagnostica la apnea del sueño?

El diagnóstico de la apnea del sueño se realiza mediante una evaluación médica especializada que permite identificar alteraciones en la respiración y en la calidad del descanso. 

El gold standard para confirmar este trastorno es la polisomnografía, una prueba que se lleva a cabo durante la noche y registra de forma simultánea diferentes funciones del organismo mientras la persona duerme.

Durante la polisomnografía se monitorea la respiración, los niveles de oxígeno en la sangre, la actividad cerebral, el ritmo cardíaco y los movimientos corporales. Esta información permite detectar la presencia de pausas respiratorias, conocer cuántas veces ocurren y medir su duración.

A partir de estos datos, el médico puede determinar la gravedad de la apnea y evaluar cómo afecta la estructura normal del sueño.

En algunos casos, se indican estudios complementarios para valorar la somnolencia durante el día, como la Prueba de Latencias Múltiples del Sueño (MSLT) o la Prueba de Mantenimiento de la Vigilia (MWT). 

Estas evaluaciones permiten medir de forma objetiva el nivel de sueño diurno y ayudan a diferenciar la hipersomnia asociada a la apnea del sueño de otras causas de somnolencia excesiva.

CPAP como opción de tratamiento para la apnea del sueño

El CPAP es uno de los tratamientos más utilizados para la apnea del sueño debido a su eficacia para mantener la respiración adecuada durante la noche. 

Este dispositivo funciona al enviar aire a presión continua a través de una mascarilla que se coloca sobre la nariz o la boca, lo que permite que la vía aérea permanezca abierta mientras la persona duerme y evita las pausas en la respiración.

Al usar el CPAP de manera regular, la respiración se mantiene constante y el cuerpo recibe el oxígeno que necesita a lo largo del sueño. Esto ayuda a disminuir los despertares breves que interrumpen el descanso y favorece que el sueño se mantenga más continuo. 

Cuando las distintas fases del sueño se desarrollan de forma adecuada, el organismo logra una mejor recuperación física y mental.

Con el paso del tiempo, muchas personas experimentan una reducción del sueño excesivo durante el día, así como una mejor capacidad de concentración y mayor equilibrio emocional. 

Cuando el tratamiento se utiliza de manera regular, contribuye a mejorar la calidad del descanso y a disminuir los síntomas relacionados con la hipersomnia diurna.

La hipersomnia o sueño excesivo durante el día suele ser una señal de que el descanso nocturno no está cumpliendo su función, y la apnea del sueño es una de sus causas más frecuentes.

Reconocer los síntomas, buscar una evaluación médica y seguir un tratamiento adecuado permite mejorar el estado de alerta, el desempeño diario y el bienestar general.En este proceso, entender qué es la hipersomnia ayuda a las personas a identificar cuándo el cansancio tiene un origen clínico y cuándo es momento de buscar atención profesional. Dormir bien es una parte esencial de la salud física y mental, y atender los trastornos del sueño permite recuperar energía y calidad de vida.

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