La Fundación Misión de Doña Margarita presentó una nueva etapa de impacto social que transitó del desarrollo humano básico hacia la incubación de negocios, como brazo social de Grupo Rica Coca-Cola, con enfoque en mujeres de comunidades diversas. La institución comunicó una evolución de su modelo de intervención social mediante programas de capacitación y acompañamiento productivo.
La organización surgió por iniciativa de Margarita Rivera con una filosofía centrada en el fortalecimiento de la mujer como base del bienestar comunitario, y durante el año 2000 atendió a familias de colaboradores de Grupo Rica. El proyecto inició con atención interna y enfoque comunitario antes de ampliar su cobertura.
En el año 2015, la fundación abrió su atención a mujeres de la comunidad en general, y en 2020 incorporó herramientas digitales que permitieron extender su presencia a 27 estados de la República y a otros países. La digitalización amplió el alcance territorial del programa y facilitó nuevos esquemas de participación.
Actualmente, la fundación desarrolló un modelo que integró capacitación técnica con formación administrativa y financiera, con contenidos que incluyeron artesanías con PET, cosmética natural y alimentos, orientados a la creación de microempresas. El enfoque actual vinculó habilidades productivas con gestión de negocios.
Durante esta etapa, la dirección de sostenibilidad de Grupo Rica informó que cada capacitación buscó generar oportunidades de desarrollo personal y económico para las participantes, mediante procesos de aprendizaje orientados a la autonomía productiva. La capacitación se planteó como herramienta de cambio social.
Alcance y capacitación reportados por la fundación
En términos de resultados, la fundación reportó un alcance histórico de 39,000 participantes beneficiadas a lo largo de su operación, cifra acumulada a partir de los distintos programas implementados en varias entidades. El impacto histórico se midió por número de participantes atendidas.
Durante el año 2025, la organización impartió 163 cursos de capacitación, de los cuales 74 por ciento se realizaron de forma presencial y 26 por ciento mediante plataformas virtuales, manteniendo esquemas de seguimiento operativo. La modalidad mixta sostuvo la continuidad de los cursos.
Ese mismo año, más de 1,500 participantes asistieron a conferencias enfocadas en desarrollo integral, las cuales formaron parte de la estrategia de fortalecimiento de capacidades personales y productivas impulsada por la fundación. Las conferencias complementaron los procesos formativos.
Programas para envejecimiento activo y participación social
Desde 2009, el Club de la Experiencia operó como un espacio de encuentro semanal orientado a personas adultas mayores, con actividades recreativas, ejercicios de memoria y dinámicas de estimulación cognitiva. El programa atendió procesos de envejecimiento activo dentro de la comunidad.
La fundación informó que este club integró acciones para la salud física y mental de sus integrantes, mediante atención personalizada y actividades grupales, con el objetivo de mantener su participación social de forma constante. El modelo priorizó la interacción y la actividad regular.
En cuanto a la incorporación de nuevas participantes y aliados, la fundación comunicó que mantiene abiertas convocatorias para mujeres interesadas en capacitarse en habilidades para el trabajo y para personas que deseen colaborar mediante aportaciones económicas o donaciones en especie. La organización convocó a participación como alumnas y benefactores.