Fortalecen tratados comerciales la certidumbre económica ante riesgos de proteccionismo en América Latina

Fortalecen tratados comerciales la certidumbre económica ante riesgos de proteccionismo en América Latina

junio 1, 2026 Desactivado Por Redacción

Los tratados comerciales adquieren un papel central en la estrategia económica de América Latina ante un entorno internacional marcado por tensiones geopolíticas, disputas comerciales y cambios frecuentes en las políticas económicas nacionales.

La discusión cobra relevancia mientras México participa en una nueva etapa de conversaciones con Estados Unidos rumbo a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

La Secretaría de Economía mantiene diálogos formales con autoridades comerciales estadounidenses para preparar la revisión prevista en el propio acuerdo. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, sostuvo reuniones con Jeffrey Goettman, representante comercial adjunto de Estados Unidos, como parte de este proceso que se acerca a una fecha clave para la región.

El T-MEC entró en vigor el 1 de julio de 2020 y contempla una revisión conjunta en su sexto aniversario. El artículo 34.7 establece que los tres países deben evaluar el funcionamiento del acuerdo y determinar si extienden su vigencia durante un nuevo periodo de 16 años.

Más allá de facilitar el acceso a mercados internacionales, los tratados comerciales funcionan como instrumentos que delimitan la capacidad de los gobiernos para modificar reglas económicas de manera unilateral. Los compromisos internacionales abarcan comercio, inversión, pagos internacionales, reglas de origen y mecanismos para resolver controversias.

La relevancia de estos acuerdos radica en que reducen la posibilidad de imponer barreras arbitrarias al comercio, restricciones cambiarias, licencias discrecionales o medidas que afecten sectores específicos de la economía. De esta forma, los tratados contribuyen a preservar condiciones previsibles para inversionistas y empresas exportadoras.

Acuerdos comerciales como herramientas de estabilidad regulatoria

El debate también se extiende hacia Sudamérica mediante el Acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur. Diversos especialistas consideran que este instrumento puede convertirse en una herramienta para limitar eventuales retrocesos regulatorios en países que han experimentado cambios frecuentes en sus políticas económicas.

Esteban Ropolo, socio de Baker Mckenzie Argentina, plantea que el Acuerdo Interino de Comercio entre la Unión Europea y Mercosur podría actuar como un mecanismo estructural de protección frente a decisiones futuras que restrinjan el comercio internacional.

La propuesta adquiere relevancia debido a que varios países latinoamericanos registran antecedentes de modificaciones abruptas en sus esquemas regulatorios. En esos contextos, los compromisos internacionales operan como límites institucionales frente a políticas restrictivas que puedan afectar la actividad económica.

Ropolo recuerda que Argentina atravesó durante los últimos 25 años distintos periodos caracterizados por regulaciones restrictivas al comercio exterior. Entre ellas figuraron mecanismos como las DJAI y las SIRA, además de controles cambiarios, restricciones para pagos al exterior y limitaciones para la repatriación de dividendos.

Restricciones a barreras comerciales y controles financieros

De acuerdo con el análisis presentado por el especialista, el acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur podría dificultar la reinstalación de medidas similares en el intercambio comercial con los países europeos.

El tratado establece que los regímenes de licencias de importación deben operar bajo criterios neutrales, transparentes y no discriminatorios. Además, exige procedimientos objetivos para su administración, lo que limita la utilización discrecional de licencias comerciales.

El acuerdo también prohíbe restricciones cuantitativas mediante cupos, licencias u otros mecanismos equivalentes, situación que podría impedir la implementación de barreras indirectas al comercio exterior.

En el ámbito financiero, el instrumento contempla la obligación de permitir pagos y transferencias de cuenta corriente en monedas libremente convertibles. Esta disposición reduce la posibilidad de establecer autorizaciones previas o limitaciones para el pago de importaciones procedentes de la Unión Europea.

El acuerdo incorpora además disposiciones relacionadas con la libre circulación de capitales asociados a inversión directa. Estas reglas incluyen la posibilidad de repatriar utilidades, salvo circunstancias vinculadas con problemas de balanza de pagos que cumplan condiciones específicas de temporalidad, proporcionalidad y eliminación gradual.

Otro de los aspectos contemplados corresponde a las transmisiones electrónicas. El acuerdo impide la aplicación de derechos aduaneros sobre contenidos digitales transmitidos por medios electrónicos, incluyendo software descargable, servicios en la nube, archivos digitales, datos, diseños y licencias electrónicas.

Las disposiciones incorporadas muestran cómo los tratados comerciales evolucionan hacia mecanismos que no sólo facilitan intercambios económicos, sino que también establecen marcos regulatorios para limitar decisiones gubernamentales que puedan alterar las condiciones de comercio e inversión.

La discusión adquiere relevancia en América Latina debido a que varios gobiernos enfrentan ciclos políticos cambiantes y presiones económicas internas. En ese contexto, los acuerdos comerciales se consolidan como instrumentos que buscan ofrecer certidumbre a largo plazo para empresas, inversionistas y socios comerciales internacionales.

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