
Ley de Economía Circular exige nuevos criterios para el diseño de empaques
septiembre 17, 2026Evitar sanciones y mantener un suministro sostenible de insumos dependerá, entre otros factores, de la adaptación de los empaques a los nuevos requerimientos establecidos por la Ley General de Economía Circular, publicada oficialmente en el Diario Oficial de la Federación en enero de este año. La legislación obliga a empresas e importadores a asumir la Responsabilidad Extendida del Productor y a rediseñar sus empaques desde el origen, explicó Martha Ricardi Velázquez, Directora de Estrategia para América Latina de la Association of Plastic Recyclers (APR).
La implementación operativa de este marco legal federal coloca a México en una fase crucial, expuso la directiva en el episodio 61 del podcast Recycled Content. Si bien todavía se encuentra pendiente el reglamento correspondiente, las empresas ya deben registrar sus planes de gestión ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).
Para Ricardi Velázquez, el cambio también alcanza la manera en que las empresas entienden la sustentabilidad. “La sustentabilidad dejó de ser un acto voluntario o una campaña de marketing; legalmente hablando, ya está dentro de un marco de cumplimiento legal y financiero”, destacó. “Con las nuevas leyes de responsabilidad extendida a la vuelta de la esquina, pagar multas o quedar fuera del mercado por no cumplir será infinitamente más costoso que invertir hoy en ecodiseño”.
Con una tasa de recolección de PET de 64%, México es líder en acopio de este material en la región, resultado que se sostiene en gran medida por una extensa red de recolección informal y acopio social. No obstante, las plantas de reciclaje continúan enfrentando barreras operativas asociadas con la composición de los empaques.
El volumen de recolección no resuelve por sí solo el problema, señaló la especialista, pues representa apenas la mitad del camino. Las recicladoras reciben envases y empaques que contienen elementos secundarios incompatibles con los sistemas de procesamiento técnico, lo que constituye una de las principales dificultades.
Entre los componentes que generan estas barreras se encuentran las etiquetas. “En la práctica, resolver las barreras técnicas de las etiquetas significa solucionar casi el 80% de los problemas de reciclabilidad de un envase”, afirmó Ricardi Velázquez, quien enumeró como fallas habituales en el mercado latinoamericano las etiquetas de cobertura total, los adhesivos inadecuados, las etiquetas de papel y tintas solubles y las barreras no detectables.
El uso de etiquetas de cobertura total puede confundir los sensores ópticos de separación cuando estas no son del material adecuado, provocando que el envase termine en flujos incorrectos de desecho. En el caso de los adhesivos, el exceso de pegamento o aquellos que no pueden lavarse en soluciones de lavado caliente contaminan las hojuelas de plástico reciclado.
También existen afectaciones por las etiquetas de papel y las tintas solubles, debido a que durante el lavado pueden generar pulpa o sangrar, tiñendo y arruinando el material. Por otro lado, las barreras no detectables incluyen secuestradores de oxígeno inadecuados que pueden amarillear o degradar la resina.
El escenario se complementa con factores de mercado que dificultan el funcionamiento del sector, como la competencia desleal por resinas importadas de bajo costo y pobre calidad provenientes de países como China o India, la sobreoferta de plástico virgen y la falta de trazabilidad.
Sobre las metas del Acuerdo Nacional para la Nueva Economía del Plástico en México, Ricardi Velázquez señaló que pueden alcanzarse y superarse si la industria adopta guías científicas de reciclabilidad. Entre los objetivos se encuentran superar el 80% de acopio de PET para 2030, llegar al 45% en otros plásticos, lograr que 100% de los envases sean reusables o reciclables e integrar al menos 30% de contenido reciclado posconsumo.
La Association of Plastic Recyclers (APR) cuenta con más de 30 años de trayectoria global y dos décadas de trabajo continuo en México. Se trata de una organización internacional sin fines de lucro y de la asociación comercial más grande de Norteamérica dedicada exclusivamente a promover y mejorar el reciclaje de plásticos, que reúne a empresas de toda la cadena de valor, desde fabricantes de resina hasta marcas globales como Pepsico, Colgate y Procter & Gamble. La organización desarrolla guías técnicas, estándares científicos y certificaciones de ecodiseño para garantizar que los empaques sean verdaderamente procesables en las plantas de reciclaje.
“El reciclaje exitoso comienza con el ecodiseño. Necesitamos que cada botella, cada bolsa y cada contenedor se fabriquen pensando en la infraestructura de reciclaje real que tenemos en México y en toda Latinoamérica”, concluyó Ricardi.
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