
Pagos digitales crecen en México, pero el efectivo sigue dominando el día a día
abril 30, 2026En México, el efectivo no sólo domina las transacciones, también tiene un costo. De acuerdo con el Banco de México, su uso puede representar hasta el 1.5% del PIB en gastos asociados a su manejo. Para Edenred, compañía líder en beneficios, fidelización y movilidad, este dato abre una conversación más profunda sobre la eficiencia del sistema de pagos y el principal reto que enfrenta su digitalización: la infraestructura tecnológica que permite o limita su uso en la vida diaria.
Los gastos cotidianos con tarjeta, desde pagar un café hasta cargar gasolina en carretera, requieren de una experiencia de pago adecuada para el consumidor. Este proceso necesita de condiciones muy concretas, tanto en la terminal como en la infraestructura detrás de ella, en las que las empresas deben poner atención.
De acuerdo con Statista, el valor de las transacciones digitales en México alcanzó los 114,400 millones de dólares en 2025, con una proyección de crecimiento anual superior al 10% hacia 2030. A pesar de esto, el avance convive con una realidad contrastante: el efectivo sigue predominando en la mayoría de las operaciones.
Hoy, hasta el 82% de las transacciones en el país se realizan en efectivo, mientras que los pagos digitales representan apenas el 18%. Incluso entre personas con acceso a servicios financieros, cerca del 70% de las operaciones continúan haciéndose en efectivo, lo que evidencia que el reto no está solo en la disponibilidad de tecnología, sino en su funcionamiento real en el día a día.
“La digitalización de pagos no depende únicamente de la adopción de nuevas tecnologías, sino de la capacidad del ecosistema para garantizar su funcionamiento de manera eficiente, segura y accesible en todos los puntos de contacto”, señaló Cris Nogueira, head de go-to-market de Punto México y Brasil.
Aunque la penetración de smartphones en México se acerca al 96%, la experiencia de pago sigue siendo desigual. En la práctica, no todos los comercios cuentan con terminales, la conectividad varía fuera de las grandes ciudades y existen limitaciones entre sistemas que impiden una operación fluida. Esto se traduce en situaciones cotidianas: comercios donde no se aceptan pagos digitales, terminales que fallan o la necesidad de recurrir al efectivo en momentos clave.
A este contexto se suma que más del 50% de la población en México permanece fuera del sistema bancario formal, lo que limita el alcance de muchas soluciones digitales basadas en infraestructura tradicional.
Para avanzar, Edenred identifica tres factores clave: la interoperabilidad entre sistemas, que permita operar sin fricciones; la capilaridad tecnológica, para llevar soluciones a pequeños negocios y zonas menos atendidas; y la seguridad, como elemento central para generar confianza en usuarios y empresas.
“Hace poco se anunció un plan nacional para digitalizar pagos en gasolineras y casetas en todo el país, una decisión estratégica para mejorar la operatividad e inclusión de los negocios. Sabemos que aún existe un reto importante en términos de confianza frente al efectivo, pero la inversión en infraestructura será clave para que más personas migren a los pagos digitales”, agregó Nogueira.
Actualmente, más del 31% de las transacciones con tarjeta en México ya se realizan sin contacto, lo que refleja un cambio en los hábitos de consumo. No obstante, especialistas coinciden en que el verdadero punto de inflexión dependerá de la capacidad del país para garantizar que los pagos digitales funcionen en cualquier momento y lugar.
Para Edenred, el futuro de los pagos en México no sólo está en la innovación, sino en construir un ecosistema sólido, accesible y confiable que permita a empresas y usuarios aprovechar plenamente los beneficios de la digitalización.
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