Monte de Piedad: huelga sin fondo; por Hugo González en ContraRéplica

Monte de Piedad: huelga sin fondo; por Hugo González en ContraRéplica

abril 1, 2026 0 Por Hugo González

En un capítulo más de “cómo matar una institución legendaria”, el Sindicato de Trabajadores del Nacional Monte de Piedad parece decidido a estirar el conflicto laboral hasta donde el tejido institucional aguante.

La semana pasada, además de una atractiva propuesta de solución al conflicto que fue rechazada ipso facto por el sindicato; la administración del Nacional Monte de Piedad (NMP) solicitó a la Secretaría del Trabajo y Previsión Social y al Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral emitir un dictamen obligatorio mediante un proceso de arbitraje.

El objetivo de esta medida consiste en establecer una salida institucional al conflicto laboral, el cual se acerca a seis meses de duración. Se busca que la autoridad diga de manera clara y contundente cuándo se puede regresar a las labores pues formalmente ni siquiera se está discutiendo el fondo de la huelga.

Ese es el mayor drama, el colmo. El pleito legal se ha concentrado en la forma, no en el contenido. La discusión no gira alrededor de supuestas violaciones al contrato colectivo ni sobre condiciones laborales, sino sobre si la huelga se declaró conforme a los propios estatutos del sindicato. El debate no trata sobre el incendio, sino sobre quien podía prender el cerillo.

La primera resolución judicial validó la huelga con el respaldo de 74% de los votos. Hasta ahí, el sindicato respiró tranquilo. Pero un juez federal especializado en materia laboral revisó el caso tras un amparo promovido por el Monte de Piedad. El 20 de febrero declaró “inexistente” la huelga porque el sindicato no presentó el pliego petitorio ante sus agremiados en un Congreso Nacional, requisito establecido en sus propios estatutos.

Frente a ese escenario, el sindicato tenía dos caminos. Aceptar la resolución y regresar al trabajo, o impugnar la sentencia ante un tribunal colegiado. Eligió la segunda opción. Eso significa prolongar el conflicto de tres y ocho meses más.

Mientras tanto, la huelga permanece suspendida en un limbo jurídico porque no hay salarios, no hay prestaciones y varias sucursales siguen cerradas. Si el sindicato gana la apelación, la huelga continuaría por tiempo indeterminado, tal vez otros seis meses o años. Pero si el NMP gana, la huelga concluiría sin salarios caídos y con el regreso inmediato al trabajo en un plazo de 24 horas.

Ante ese escenario, urge el arbitraje de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, encabezada por Marat Bolaños, y del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral para destrabar el conflicto.

El problema es que el sindicato ya anunció que desconfía del arbitraje, lo que avizora un pleito largo, favoreciendo únicamente a los carroñeros que podrían aprovechar la debilidad del NMP para apoderarse de lo que quede, una vez que se regrese a la actividad o se declare su extinción. Toca madera.

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