Reutilizar baterías de vehículos eléctricos en bancos de almacenamiento de energía avanza como propuesta para extender su uso antes del reciclaje, mediante procesos de diagnóstico técnico, clasificación operativa y aplicación de criterios de seguridad. La segunda vida de baterías de vehículos eléctricos se perfiló como alternativa para almacenamiento estacionario, especialmente en proyectos vinculados con electrolineras y respaldo energético.
Investigaciones recientes de vemo y remsa documentaron que varias baterías retiradas de vehículos eléctricos conservaron capacidad remanente suficiente para integrarse en sistemas estacionarios. Las baterías fuera de uso automotriz aún pueden aportar valor energético, siempre que se evalúe su historial de operación, su química y su estado real de funcionamiento.
De acuerdo con los criterios técnicos analizados, una batería dejó de cumplir requisitos vehiculares cuando ya no garantizó autonomía o potencia esperadas, aunque mantuvo capacidad residual funcional. El umbral de capacidad para una segunda vida dependió del uso previo y del diseño del sistema, más que de un porcentaje fijo aplicable a todos los casos.
El análisis técnico indicó que estas baterías pudieron destinarse a bancos de almacenamiento energético orientados al respaldo eléctrico, la gestión de demanda y la integración con generación renovable. La reutilización permitió aprovechar energía almacenada antes de su etapa final de reciclaje, siempre bajo esquemas de operación controlados.
La adopción de estas soluciones se vinculó con el desarrollo de infraestructura de recarga y con esquemas de optimización de costos energéticos. Los bancos de almacenamiento facilitaron el uso estratégico de energía en horarios de menor costo, lo que generó condiciones operativas distintas para flotas y estaciones de recarga.
Funcionamiento de los bancos de almacenamiento al reutilizar baterías
Los sistemas de almacenamiento de energía en baterías integraron módulos reutilizados, sistemas de conversión de potencia y plataformas de control que administraron la carga y descarga según la demanda. Un banco de almacenamiento combinó baterías, inversores y monitoreo para entregar energía cuando el sitio lo requirió, de acuerdo con necesidades operativas específicas.
El documento técnico “Gestión de baterías de vehículos eléctricos en América Latina”, elaborado por vemo y remsa, explicó que estos sistemas permitieron reservar energía para respaldo o consumo diferido. El arbitraje energético se consolidó como una aplicación frecuente, al cargar baterías en periodos de menor demanda eléctrica.
En contextos de recarga de flotas, los esquemas de almacenamiento facilitaron la integración de energía solar o eólica para reducir dependencia de la red. La combinación de baterías reutilizadas y renovables modificó la operación energética de electrolineras, bajo parámetros técnicos definidos.
Viabilidad técnica, seguridad y marco regulatorio
La reutilización de baterías no se aplicó de forma automática ni universal, ya que dependió del estado de salud del sistema, su química y su diseño original. La seguridad operativa requirió diagnóstico especializado y monitoreo continuo, para evitar riesgos asociados al uso estacionario prolongado.
Vemo y remsa señalaron que la gestión responsable de baterías al final de su vida automotriz exigió cumplimiento normativo y trazabilidad. En México, la NOM-052-SEMARNAT-2005 y la LGPGIR establecieron criterios para identificar residuos y prevenir riesgos, aplicables a baterías reutilizadas o recicladas.
El enfoque de economía circular energética se fortaleció al considerar baterías provenientes de otros dispositivos eléctricos, como scooters y motocicletas. La integración de módulos de distintas fuentes amplió el universo de baterías reutilizables, siempre bajo criterios de seguridad y cumplimiento regulatorio.
La propuesta de reutilización buscó evitar que activos con capacidad remanente se convirtieran en residuos prematuros o se manejaran sin control técnico. Extender la vida útil de las baterías permitió capturar valor energético antes del reciclaje, mediante esquemas de almacenamiento estacionario con supervisión especializada.