Monte de Piedad: ¿Quién pagará los platos rotos? por Hugo González en ContraRéplica

Desde octubre lo dijimos en este y otros espacios. La Huelga en el Nacional Monte de Piedad (NMP) era darse un balazo en el pie. Desde entonces sabíamos que la presunta democracia sindical de esa institución se movía más en sintonía con los caprichos de la dirigencia encabezada por Arturo Zayún González que en la defensa de los derechos de los trabajadores.

Cuatro meses después, ahí están las consecuencias de haber apoyado al clan de los Zayún González en su loca aventura por evitar que alguien abriera los libros contables del Sindicato del Nacional Monte de Piedad. Ya lo dijimos desde entonces, la huelga no fue por mejoras sino por mantener a salvo un modelo financiero opaco.

Ayer el NMP informó que el pasado 20 de febrero de 2026 la autoridad judicial concedió un amparo a su favor y con ello declara inexistente la huelga estallada el pasado 1 de octubre de 2025.

Todo empezó cuando el Monte de Piedad presentó una demanda ante el Tribunal Laboral Federal de Asuntos Colectivos para exigir claridad sobre varios millones de pesos destinados a “actividades sindicales”. La demanda fue aceptada por las autoridades pero la respuesta del sindicato fue declararse en huelga.

Entre el 12 al 14 de noviembre los trabajadores tuvieron la oportunidad de levantarla, pero increíblemente votaron a favor de continuar la huelga. Así apuntalaron una red de privilegios digna de un sindicalismo anacrónico.

Sí, la reapertura de las sucursales está más cerca y pronto podrían alcanzar un acuerdo con el Sindicato, pero el daño está hecho. ¿Quién volverá a confiar en el NMP cuando unos cuantos trabajadores privilegiados prácticamente secuestran las prendas de millones de pignorantes?

Ahora que las sucursales vuelvan a abrir veremos el tamaño del daño a una institución de 250 años. Si el NMP termina reduciendo sucursales, recortando personal o ajustando operaciones, ojalá el Sindicato tenga preparada una gran explicación para el recorte.

Pero lo peor de todo es que en México este tipo de cacicazgos sindicales se niegan a morir del todo. En plena revisión del TMEC y con la presión del gobierno de EU, Alejandro Martínez Araiza, secretario general del Sindicato Nacional de Alimentos y del Comercio (SNAC), sigue controlando ese gremio pese a las presuntas irregularidades e ilegalidades cometidas por él y su comité del SNAC. 

Martínez Araiza se aferra a una dirigencia cada vez más cuestionada, pero eso sí, gasta a manos llenas en publicidad de redes y de medios digitales e impresos para promocionar su imagen y presentarse como “negociador” en el TMEC. La libertad sindical y rendición de cuentas son una ilusión en con liderazgos que operan los gremios como si fuera un patrimonio familiar.

La paradoja es evidente. En un contexto que exige sindicatos modernos, con rendición de cuentas y reglas claras, sobreviven esquemas que priorizan la opacidad y autocracia sobre la transparencia y la democracia.

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Hugo González: Periodista especializado en Negocios y tecnologías de la información. Columnista en El Universal y en el diario ContraReplica. Ha sido Colaborador de Adriana Pérez Cañedo en NRM comunicaciones y de Eduardo Ruiz-Healy en Radio Formula e integrante de la Barra de Opinión de TV Azteca ADN40. Fue editor de Negocios, columnista y comentarista de TV en Grupo Milenio. También fue columnista y analista en El Heraldo Media Group y en Reaktor del Grupo IMER. Comunicólogo tecnoruco y businnessrocker solidario, de mente fría pero apasionado por la creatividad. Le va al América y le encanta el albur y el doble sentido. Chairo de corazón y respetuoso de todas las opiniones. Amante de México y sus mexicanos chidos.

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