En México, el autotransporte moviliza más de la mitad de la carga terrestre del país y es responsable de la continuidad operativa de miles de cadenas de suministro. Sin embargo, uno de los principales desafíos financieros del sector no está únicamente en el combustible ni en los peajes, sino en el mantenimiento correctivo no planificado.
Cuando una unidad se detiene por una falla mecánica no prevista, el impacto va más allá del costo directo de la reparación; en muchos casos se acumulan penalizaciones contractuales, pérdida de productividad, reprogramaciones logísticas y uso de unidades de respaldo. A esto se suman riesgos operativos y de seguridad vial que pueden derivar en accidentes.
De acuerdo con el Anuario Estadístico de Colisiones en Carreteras Federales 2024 del Instituto Mexicano del Transporte (IMT), durante 2024 se registraron cerca de 4 mil siniestros en los que participó el transporte de carga y el factor “vehículo” se ubicó como la segunda causa de accidentes viales.
Dentro de estos incidentes, los desperfectos mecánicos o eléctricos fueron la principal causa técnica, seguidos de fallas en neumáticos. En conjunto, estos eventos contribuyeron a que el costo estimado por daños materiales en carreteras federales superará los 1,133 millones de pesos.
Más allá del impacto en la seguridad vial, estos datos reflejan un problema estructural para las flotillas; muchas de estas fallas técnicas están asociadas a esquemas de mantenimiento correctivo que intervienen únicamente después de que la falla ya ocurrió. En un sector donde cada paro imprevisto tiene consecuencias financieras y operativas, la capacidad de anticipar el deterioro mecánico es un elemento clave para la gestión eficiente de las flotillas.
Tecnología para anticipar fallas en flotillas
En una flota de 100 camiones, el costo del mantenimiento correctivo, los paros imprevistos y las reparaciones de emergencia pueden superar los 2.6 millones de dólares al año, según estimaciones de Numaris, empresa especializada en tecnología para la gestión de flotillas. Una parte importante de estos costos está asociada a fallas en sistemas críticos como frenos, transmisión o sistema de aire, que podrían identificarse antes de provocar un paro operativo.
Para responder a este desafío, Numaris incorporó a su portafolio PVHM (Predictive Vehicle Health Management), una solución que utiliza analítica de datos para monitorear la salud mecánica de cada unidad y detectar posibles fallas con anticipación. A diferencia de los sistemas tradicionales de telemetría, que sólo reportan lo que ocurre en el vehículo, PVHM permite analizar el estado de distintos componentes y generar alertas tempranas para el área de mantenimiento.
La plataforma monitorea nueve sistemas clave del vehículo: motor, transmisión, diferenciales, sistema de aire, frenos, chasis, sistema eléctrico, neumáticos y carrocería. Con esta información, el sistema clasifica niveles de riesgo, identifica posibles causas de falla y sugiere acciones de reparación.
Impacto financiero medible
Detectar fallas antes de que se conviertan en paros operativos también tiene un impacto directo en los costos de las flotillas; además del componente tecnológico, la implementación de analítica predictiva tiene implicaciones directas en la estructura de costos de las flotillas. De acuerdo con estimaciones de Numaris para una flota de 100 camiones, el uso de analítica predictiva puede generar durante el primer año resultados como:
- 33% de reducción en costos de mantenimiento.
- 35% menos de tiempo de inactividad no planificado.
- 20% menos en primas asociadas a reparaciones de emergencia.
- 25% de reducción en carga operativa de gestión de flota.
- 3% de ahorro en combustible.
En conjunto, estos ajustes pueden representar ahorros cercanos a 1.05 millones de dólares en el primer año, además de un retorno de la inversión de hasta 18 veces.
Más allá del impacto financiero, anticipar fallas en sistemas críticos, como frenos, dirección o sistema de aire, también contribuye a mejorar la seguridad vial y a reducir riesgos operativos en carretera.
En un sector donde cada hora de inactividad tiene consecuencias logísticas y económicas, la capacidad de anticipar problemas mecánicos comienza a convertirse en un factor clave para la operación de las flotillas.