Ganan y “hablan” las empresas tecnológicas, por @lupitaromero

Ganan y “hablan” las empresas tecnológicas, por @lupitaromero

agosto 25, 2021 Desactivado Por Redacción Tecnoempresa

Ganan y “hablan” las empresas tecnológicas

Las empresas tecnológicas que llevan estas herramientas y adelantos a los usuarios para ofrecerles servicios financieros, conocidas como Fintech (en espera de ser reguladas, porque en algún momento lo estarán), se manifiestan muy activas y aprovechan toda situación para mostrarse en aparadores y ante sus posibles usuarios o clientes.

Existen y ya manejan varios miles de millones de pesos en el país, tantos como los que se han movido por vías digitales durante los meses que llevamos en pandemia. Por eso es lógico que escuchemos el nombre de nuevas fintech casi a diario, y entre estas la “original” firma Cash Cash.

De Liliana Silva, investigadora de la fintech Cash Cash, se divulgó un artículo que además de curioso me parece divertido. La especialista señala que con la pandemia Covid-10 aparecieron también una especie de zombies que como consumidores reducen sus gastos y solo los aumentaron en medicinas.

Este zombie, dice Silva, “efectúa compras de mera subsistencia. Utiliza ahorros, piden prestado y venden activos para paliar la falta de liquidez, pero no genera acciones de resiliencia ante la recesión y tampoco crecimiento… En general, el consumidor zombie es uno de los 30 millones que trabajan en la economía informal”.

Pero la definición es más amplía, dice Silva que este zombie o consumidor en el 50% de los casos puede padecer pobreza laboral; es decir, sus ingresos laborales no le permiten adquirir la canasta básica. De 2020 a 2021 el consumidor zombie bajó el presupuesto destinado a educación y esparcimiento en 44.8%, vestido y calzado en 42%, transporte y comunicaciones en 18.9%, alimentos, bebidas y tabaco 5.9%, cuidado personal 5.8%, limpieza y cuidado de casa 2.8%.

Informalidad y comportamiento artificial

La investigadora de Cash Cash resulta muy detallista en la definición que expone. Señala que “el consumidor zombie no es alguien aislado, sino muy representativo y probablemente pertenezca a el grupo de edad de 15 a 29 años o de más de 60, los dos grupos generacionales con mayor desempleo a raíz de la pandemia del Covid19”.

Silva aseguró que el comportamiento del consumidor es y será diferente por mucho tiempo. “Gran parte de los negocios funcionarán a un máximo del 70% de la capacidad que tenían antes de la pandemia Covid-19, por lo que empresas y marcas verán cada vez más patrones zombie de consumo, altamente recesivos o de vida artificial”.

El consumidor zombie labora o trabajaba en comercio detallista (24%), construcción (15.8%), manufactura (13.1%), sector agropecuario (12.3%), comercio mayorista (7.2%), transporte, correos y almacenamiento (5.6%) y turismo (3.5%). Otra característica significativa de este tipo de consumidor es que no tiene acceso al crédito de instituciones financieras como los bancos. “Hablamos de siete de cada 10 mexicanos que no pueden presentar ingresos mínimos comprobables, antigüedad mínima en el puesto de trabajo y buenas referencias de crédito”.

¿Leen de lo que les hablo? Cada vez tendremos más participación “ilustrada” y participativa de las fintech; tienen en la mira a sus posibles usuarios y los están analizando, pero también se están ocupando de estos datos, aunque curiosos, falta que nos compartan fuente o si es una encuesta, la metodología que los valide, entre otros “grandes” detalles para autodenominarse investigador o especialista. Dicen que todos llevan uno dentro, pero si sale que lo haga bien cobijado.

Y de verdad… ¿la salud es primero?

Dicen los especialistas del sector privado que la posibilidad de controlar la pandemia por Covid-19 se aleja cada vez más. Y denuncian que la capacidad del sector salud ha sido claramente deficiente ante la profundidad y la incertidumbre de la emergencia sanitaria.

Los analistas del Centros de Estudios Económicos del Sector Privado (Ceesp), del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), citan que de acuerdo con la información global diseminada por el centro de seguimiento de Covid de la universidad de Johns Hopkins, hasta ahora con las cifras totales de muertes como proporción del número de casos identificados el índice de letalidad de México, 7.9%, está solamente detrás de Perú (9.2%) y Yemen.

En términos de vacunación México ha mostrado un desempeño mediocre, con el 23.7% de la población vacunada completamente. La cifra está ligeramente debajo del promedio mundial, pero contrasta con el 51.7% en Estados Unidos y 64.9% en España y es cercana a la de Brasil 25.3%.

Los analistas de la IP refieren que de acuerdo con la narrativa del gobierno, el INSABI se creó como un órgano descentralizado de la Secretaría de Salud para brindar servicios de salud gratuitos y de calidad, así como medicamentos gratuitos para sus tratamientos a todas aquellas personas que no cuentan con seguridad social, bajo criterios de universalidad e igualdad.

Pero las cifras que publicó recientemente el Coneval indican que en 2020 el porcentaje de población afiliada al INSABI fue 26.9%, que se compara negativamente con la cobertura del seguro popular en 2018 que integraba al 42.1% de la población. Ello equivale a 18 millones de personas.

Las cifras del presupuesto de egresos 2021 muestran que los recursos aprobados tanto para la secretaría de salud como para el sistema de salud en su conjunto tuvieron aumentos reales de 9.3% y 1.3%, respectivamente en comparación con lo aprobado en 2020.

En valores absolutos, esto significó aumentos de 12.2 mil millones y 8.3 mil millones de pesos, en el mismo orden.

El Ceesp se adelanta

Los especialistas del Ceesp publicaron que en el documento de precriterios 2022, el presupuesto deseable para programas prioritarios en salud de ese año asciende a 132.3 mmp, solo 4.1 mmp más que lo aprobado para 2021. Sin embargo, en la Estructura Programática a emplear en el Proyecto de Presupuesto de Egresos 2022 que presentó al Secretaría de Hacienda, se elimina el Programa Seguro Médico Siglo XXI, que ofrece “cobertura total a niñas y niños menores de 5 años de edad, afiliados al Sistema de Protección Social en Salud”.

Fortalecer el sistema de salud debería a todas luces ser una prioridad de la política social (como también lo debería ser la educación con calidad). No se puede retrasar, más, cuando la población sufre consecuencias serias en circunstancias sin precedentes. De permanecer, el servicio insuficiente de salud en cantidad y calidad (y la calidad de la educación pública, que ya era baja y sin duda ha sido además afectada por la pandemia), el desarrollo del capital humano enfrentará fuertes limitantes y con ello el crecimiento de la economía se verá restringido. Y el crecimiento es lo único que puede reducir la pobreza de manera duradera. Lo dicen los empleadores, los que necesitan fuerte y sana a la población.
Pero es cierto…


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