Los “ninis” están ahí, ¿calladitos más bonitos?; por @lupitaromero

Los “ninis” están ahí, ¿calladitos más bonitos?; por @lupitaromero

agosto 18, 2021 Desactivado Por Guadalupe Romero

Les prometo que los números se me estaban negando, sin entender entre “los datos” del Gobierno federal, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, los últimos reportes de la conferencia matutina y el reporte de empresas vinculadas al programa sexenal Jóvenes Construyendo el Futuro, el total de estos casi me hace dudar de tantos años de escribir sobre economía.

Si consultas el sitio construido en internet para dar cuenta del programa encontrarás un contador automático con el número de beneficiarios alcanzados en una cifra total diaria. Al corte del domingo pasado el marcador se encontraba en los 353 mil 570 jóvenes inscritos en alguna empresa como aprendiz vinculado.

Y si se contabilizan los dos años de operación del programa apenas se llega a 1.5 millones que se han inscrito, sin la cifra total de los que han terminado y menos aún los que concluyeron y ya tienen empleo permanente.

Durante una de sus clásicas mañaneras, el presidente Andrés Manuel López Obrador afirmó, luego de negar las cifras de pobreza dadas a conocer por la Coneval y que dieron cuenta del aumento en millones de mexicanos en esta condición, que los beneficiarios de Jóvenes Construyendo el Futuro, a cargo de la titular de la STPS, Luisa María Alcalde, son casi 2 millones.

Ya los busqué por todas partes, literal, sin encontrarlos. Una vez más al jefe del Ejecutivo le informan mal. Lo que quizá debió decir es que el programa para ocupar a los jóvenes que ni estudian ni trabajan tiene como objetivo incorporar a 2.3 millones de estos en procesos de capacitación en el trabajo, que les permita incorporarse posteriormente a un empleo o una actividad productiva.

Es el objetivo, la meta, la finalidad o el ideal, pero de ninguna manera lo logrado y que sea ya una cuenta para presumir.

Para autoaplaudirse habrán de esperar el resultado de un real y transparente seguimiento final, y con eso sea transparente cuántos de estos apenas centeneres de jóvenes han encontrado una actividad produtiva permanente y en aras a su crecimiento como mexicanos.

Programa en la mira

Un estudio de la Fundación Friedrich Ebert (instituto de origen alemán que desde los 60 participa en la discusión política y social del país) revela que en México existen casi 7 millones de personas entre 15 y 29 años que ni estudian ni trabajan, lo que representa más del 20 % de ese segmento poblacional y ubica a México entre las naciones con mayor incidencia en este fenómeno.

El extenso estudio analiza el programa Jóvenes Construyendo el Futuro, y subraya que a dos años de operar “no ha logrado abatir plenamente la desocupación juvenil, a pesar de que haber incorporado 1.5 millones de aprendices a diferentes empresas, principalmente en Chiapas, Tabasco, Veracruz, Estado de México y Guerrero”.

El estudio resume los desafíos del programa de la siguiente manera: diversificar la oferta y la calidad de la capacitación, ya que 80% de los centros de trabajo son micro y pequeñas empresas; atención de grupos históricamente discriminados, como mujeres jóvenes, incluso embarazadas, personas con discapacidades, indígenas y afroamericanos, y ocuparse de jóvenes en comunidades de alta marginación y/o violencia.

Asimismo, el seguimiento a los temas de corrupción y vigilancia, derivados de algunas denuncias en torno al programa. Por otro lado, en el contexto de la pandemia, asegura el documento de la Fundación Friedrich Ebert, “la estrategia ha servido también como un apoyo similar a un seguro de desempleo que atiende de manera focalizada a un grupo muy vulnerable en este tipo de crisis económicas”.

El desglose de los ninis constructores

En el programa Jóvenes Construyendo el Futuro, se lee en el reporte oficial y en el estudio de la firma alemana, 60% fueron mujeres inscritas, poco más de 850 mil, quienes se capacitaron en busca de un empleo asalariado. “Es una política pública que contribuye a abatir los rezagos de género desde varios ángulos: acceder a empleos, capacitación técnica, seguridad social y ampliación a programas sociales que atienden a poblaciones históricamente marginadas, que a su vez lleva un componente de enriquecimiento del capital social de los y las beneficiarias del Programa”.

Y aquí el meollo del asunto, lo esencial. El estudio calcula que apenas el 30% de los participantes obtienen empleo una vez terminada su capacitación. Pese a lo anterior, el número de inscripciones se incrementó 13% en los últimos cinco meses, lo que a su vez es también una señal de que el programa está mitigando el impacto del desempleo causado por la crisis de la pandemia de la Covid-19.

De acuerdo con dicho estudio, al 15 de octubre de 2020, se han otorgado alrededor de 130 mil créditos a egresados del programa para que emprendan su propio negocio, mientras que aproximadamente 10% de los egresados tienen interés de regresar a estudiar.

El estudio de la Fundación Friedrich Ebert, considera que debe priorizarse en la asignación de recursos, así como contar con herramientas, generalmente intergeneracionales sobre el mercado laboral, desde cómo hacer un currículum hasta cómo abordar una entrevista de trabajo.

Concluyo que aún mantengo mis básicos conocimientos de economía y finanzas, lo que me nubla la vista y provoca la duda es la opacidad de los sistemas de conteo, manuales o automáticos, y la información oficial que no termina de empatar. Uno más uno siempre serán dos, aunque se le quiera ver forma de tres.

Para autoaplaudirse habrá que esperar el resultado de un real y transparente seguimiento, y con ello se logre transparentar cuántos de estos centenares de jóvenes han encontrado una actividad productiva permanente que abone a su crecimiento como mexicanos.

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