Nómina en orden o desaparecer, por @lupitaromero

Nómina en orden o desaparecer, por @lupitaromero

agosto 4, 2021 Desactivado Por Guadalupe Romero

El último mes para el grueso de las empresas del país, de todos tamaños y actividades, ha sido arduo y casi tortuoso, quizá de igual forma o, tal vez, en mayor nivel para sus empleados y “antes” colaboradores (de confianza, subcontratados o por honorarios) que fueron sumergidos en una pesada cadena de requisitos para seguir contando con sus servicios.

Así es. Te aseguro que a ti o “al amigo del amigo” muy cercano les llamaron de su oficina o lugar de trabajo para que se presentaran a firmar y entregar “algunos” documentos que los reintegraran a la empresa dentro de la nueva organización que se vieron obligados a adoptar.

Empleados de grandes empresas que nunca trabajaron para la firma que ellos reconocían, pues les pagaban a través de una o más razones sociales sus sueldos, asistieron para legalizar nuevos contratos que por primera vez mencionaban a la marca que siempre pensaron pertenecer y que hasta ahora se asumía como patrón ante empleados.

Y más allá. En algunos casos, que compartieron con esta opinadora y reportera, les pidieron “su apoyo” para conformar su expediente con documentación oficial que respalde lo que dicen ser y la calificación que tienen para ocupar el puesto que tienen. “Casi casi que me piden el último examen de historia de la prepa o el certificado de mi más reciente amalgama dental”, me comentó Jonathan Godínez.

Grandiosa pórroga

El Congreso aprobó extender el plazo de la reforma en materia de subcontratación hasta septiembre, otorgando a las empresas un mes para regularizar su situación fiscal y laboral. De ahí la prisa y el papeleo estresante.

“Al ser un trámite nuevo y dar de alta empresas nuevas el proceso ha sido un poco lento, sobre todo por la falta de citas en las oficinas públicas para el registro fiscal de las empresas a causa de la pandemia”, asegura Héctor Márquez Pitol, director de Relaciones Institucionales de ManpowerGroup.

La firma especializada en recursos humanos registra que el pasado 30 de julio se contabilizaron 10 mil y el 2 de agosto 13 mil empresas enlistadas en el Registro de Prestadores de Servicios Especializados y Obras Especializadas (REPSE).

Aunque aseguran que la dificultad a la que se han enfrentado las empresas para su registro como prestadoras de servicios especializados es la falta de citas ante el SAT y la poca digitalización de los trámites del proceso.

Esta es la punta del iceberg, las condiciones del registro, las de trabajo, las de cobro y declaraciones empiezan a dar bandazos entre los vicios y opacidades, y las nuevas reglas en donde, hasta ahora, los más afectados han sido los empleados. No todas las empresas tienen, en momentos de pandemia, la capacidad de absorver los nuevos retos fiscales, engrosar su nómina y darles una opción a los profesionales independientes.
En corto tendremos los primeros resultados del “homirguezco” movimiento laboral.

El golpe pandémico continúa

La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) se dio a la tarea de hacer un sondeo de mercado de los distintos insumos y gastos que conlleva enfermarse de Covid-19 durante la tercera ola. Que un miembro de una familia de cualquier estrato se enferme de Covid-19 significa un gasto extraordinario para el que regularmente la mayoría no está preparada.

“Que se diga que la variante Delta enfermará, pero no matará es una verdadera grosería, así como también lo es pensar que los padres de familia no están interesados en que sus hijos vuelvan a clases; quiénes, si no ellos, son los más interesados en que esto suceda, el problema es que las escuelas no se encuentran en condiciones de permitirlo y menos aún ahora cuando la pandemia experimenta su tercera ola, señalan los pequeños comerciantes.

¡Enfermarse de Covid-19, sí sale caro!, pero más doloroso resulta politizar el manejo de los asuntos públicos como la emergencia de la pandemia. Debemos tomar con toda seriedad la peligrosidad de la variante Delta y su 3ª ola, y sus costos. Un sondeo de la Anpec revela que el cuidado en casa de un enfermo de Covid requiere de 16 mil 150 pesos semanales promedio.

El costo de estos cuidados incluye estudios, tanque de oxígeno, renta de concentrador, medicamentos, consulta médica, material antiCovid, cuidador y otros gastos propios de la casa.

Y de ser necesaria la hospitalización los gastos se disparan, el sondeo indica que por un padecimiento leve se requieren 25 mil pesos por día; padecimiento moderado, 50 mil, y padecimiento severo 80 mil pesos diarios.
Vaya gasto, enorme dolor y pequeño entendimiento.


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