in , , , ,

Sobre Carlos Slim, la columna de Claudia @LaVillegas1


Me atrevo a escribir esta anécdota porque he leído que el Ingeniero Carlos Slim se encuentra estable en su lucha contra el Covid-19. Confío, antes que nada, que estará bien y que junto con su familia saldrá adelante del difícil momento que vive la humanidad. Un hombre como él pudo tener acceso a cualquier vacuna pero no lo hizo, lo cual habla muy bien de él. Pedimos por su salud y pronta recuperación.

Me tocó presenciar este episodio que les compartiré y que explica cómo, en el pasado, la más ligera noticia sobre un problema de salud del fundador del Grupo Carso se consideraba un verdadero problema para la estabilidad financiera y económica del país.

Sucedió hace más de 20 años, cuando en el periódico El Financiero era una de las fuentes más influyentes en el mercado de noticias financieras bajo la dirección de Alejandro Ramos.

Su fundador Rogelio Cárdenas se había propuesto sostener la operación de El Financiero en Estados Unidos; la edición de una versión en inglés y una agencia de noticias, Finsat, en donde por cierto llegó a participar como accionista Alfonso Romo.

En El Financiero operaban varias redacciones de manera simultánea y los horarios de envíos de noticias eran escalonados. Los editores teníamos acceso a un sistema en el que se depositaban las notas ya publicadas, pero también los reportajes, los trabajos especiales que esperaban su turno para ser traducidos.

Justo allí, en ese sistema, algún editor con mucha iniciativa se dio a la tarea de generar algunos obituarios. Como en la novela Sostiene Pereira del escritor italiano Antonio Tabucchi, aquella sección de obituarios contenía los textos que nadie quería ver publicados pero que trabajar en ellos de manera anticipada garantizaban historias más robustas y mejor preparadas.

En aquellos días, los mercados financieros prestaban atención a la salud de Carlos Slim. Había estado un poco enfermo y el nerviosismo no se podía ocultar. Aquel editor preparó el obituario de Carlos Slim. Mala idea.

Fue otro editor de la versión en inglés de El Financiero quien encontró el borrador del obituario de Carlos Slim y bajo el influjo de esa pasión de los reporteros de “ganar una nota”, tuvo la fallida iniciativa de publicarlo en los servicios de noticias que por aquellos días tenía El Financiero, incluyendo el servicio de información a través de enlaces dedicados para los clientes del sistema financiero con el cual se buscaba competir con Reuters e Infosel.

La noticia no tardó en conmocionar a los mercados financieros; las acciones de Telmex sufrieron un descalabro que sólo se detuvo cuando la noticia, durante las primeras horas de las jornadas bursátiles de aquel día, se desmintió. Fue un día negro para El Financiero. The Wall Street Journal publicó una nota sobre el lamentable error. En aquellos días, todos nos alegramos de que no fuera cierto. Varios perdieron su trabajo en El Financiero.

La institucionalización de Grupo Carso

Aquel episodio, sin embargo, se transformó en un cruel simulacro de lo que podría haber pasado si el Ing. Slim, el patriarca de ese grupo empresarial llegara a faltar. Desde ese momento, la familia Slim comenzó a trabajar en el proceso de sucesión. Así, en una de sus épocas más productivas, Carlos Slim decidió iniciar el traslado y la institucionalización de la sucesión de su gigantesco imperio. Así se reportó a través de la Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC) y a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).

Hoy, los analistas que siguen las empresas del Grupo Carso, América Móvil, los negocios de la industria de la construcción, los del sector salud, saben que la transición está asegurada y que las acciones se encuentran en fideicomisos con propietarios mientras el manejo financiero del grupo está garantizado.

Esperamos que el Ing. Slim siga presente con su lucidez y con su amor por México. De sus apariciones recientes, más por gusto y amor a México que como empresario, recordamos aquella conferencia en la que contó su reunión con Donald Trump hace ya cuatro años.

Allí en el búnker de Inbursa en Avenida de Las Palmas lo observaba con cariño y admiración toda su sucesión. Me tocó ver a sus nietos: a dos chicos ataviados en finos trajes quienes observan con ternura a su abuelo. Son rubios y usan corbatas en tonos pastel. A esa edad todo se vale. A su lado, Patricio Slim Domit, el vicepresidente del Grupo Carso, también esbozaba una pequeña sonrisa mientras, casi con admiración, observa – desde una esquina del salón – cómo su padre, concentraba la atención de cientos de reporteros.

Slim habló y habló y habló de Donald Trump, el presidente electo de Estados Unidos quien con unas líneas en Twitter ponía a temblar al peso mientras los especuladores ganaban miles de millones de dólares.

Para ser precisos, los tweets de Trump le habían costado a México más de 20,000 millones de dólares. En Wall Street, algunos traders, dijeron el 12 de enero de 2017 que a México le convendría tomar un “poco” de las reservas internacionales que sumaban entonces 175,000 millones de dólares para comprar Twitter y cerrarlo. Sí, nos saldría más barato cerrar Twitter. Es una broma cruel de los estrategas de Goldman Sachs pero sí a México le saldría más barato. Cómo han cambiado las cosas con Twitter y Trump desde entonces.

Pero de la reunión con Donald Trump, Slim dijo muy poco. “Fue una reunión amable”, dijo el fundador del Grupo Carso con una fortuna que hace cuatro años estaba valuada en 67,000 millones de dólares. Pronta recuperación Ing. Slim. Usted le hace falta a México.


Repórtalo

¿Cuál es tu voto?

Reparto de Utilidades Derecho Irrenunciable del Trabajador, CROC

Aumento de 4.7% a Trabajadores de Radio y Televisión