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Inteligencia Artificial y biométricos en un entorno post COVID-19

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

*Por Ricardo Amper.

La Inteligencia Artificial (IA) y la Biometría facial han transformado paulatinamente la vida cotidiana de las personas, especialmente en sectores como el financiero donde ya se utiliza para muchos trámites. Con la llegada del COVID-19 se ha acelerado la incorporación de estas tecnologías a la realidad de muchos otros sectores que desean aplicar procesos que eviten el contacto físico o sea, procesos contactless.

El reconocimiento facial requiere de datos constantes y variados y su funcionamiento es tan sencillo como complejo, donde un algoritmo traduce determinados rasgos del rostro del individuo en números y posteriormente los convierte en patrones.

La tecnología biométrica comprueba científicamente que hay elementos únicos e irrepetibles en cada individuo, de tal forma que dichos elementos representan la única alternativa, técnicamente viable, para identificar a una persona sin necesidad de recurrir a firmas, passwords u otros códigos que sean susceptibles de ser transferidos o descifrados para fines diferentes a la autenticación positiva.

Por medio de la IA, los biométricos tienen la capacidad de medir, comparar, almacenar y reconocer las características propias del rostro de cada persona con un alto grado de precisión y confiabilidad, a partir de determinadas particularidades físicas que lo hacen único como la distancia entre ojos, los pómulos, las cejas, etcétera.

Otro rasgo distintivo de la Biometría facial es su constante evolución: por mucho que el rostro de la persona se transforme en el tiempo, estas plataformas tecnológicas tienen la capacidad de actualizar la identidad gracias a la adaptación de sus algoritmos.

El punto clave de las empresas de reconocimiento facial reconocidas en el campo de los biométricos es que sustentan su aplicación y funcionamiento a partir del consentimiento y la privacidad del usuario, además de que cuentan con un nivel de seguridad grado bancario.

En un momento en que los países alrededor del mundo están descubriendo y aprendiendo a manejar la pandemia, y donde 80% de los casos de las personas infectadas pueden ser leves o asintomáticos dificultando su identificación, estas tecnologías surgen como aliados.

Bajo el nuevo entorno post COVID-19, los biométricos y la IA se están usando en el ámbito de la prevención y control de la pandemia con el desarrollo de herramientas de apoyo para verificar el cumplimiento de medidas básicas que incluyen el uso de gel antibacterial o de cubrebocas, la aplicación de cuestionarios de síntomas, hasta pruebas de laboratorio clínico con el fin de detectar si la persona está libre del virus, ha contraído el COVID-19 o ha desarrollado anticuerpos.

Estas plataformas tecnológicas ayudan a garantizar dentro de las organizaciones el cumplimiento continuo de estos protocolos de prevención y mitigan de forma efectiva el riesgo de contagio entre los empleados de una forma sencilla, siguiendo las pautas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los Centros de Prevención y Control de Enfermedades.

Además, se trata de una tecnología de bajo costo y de implementación rápida y sencilla para las empresas, donde las medidas de detección del virus se maximizan de forma segura y efectiva, generando hábitos de salud entre empleadores, colaboradores y clientes, lo que apoya a crear espacios libres del virus.

Posterior a la pandemia, las ventajas que ofrece una tecnología como la de la biometría facial basada en IA son muchas, entre ellas su bajo costo, fácil implementación y gestión y un uso para el largo plazo.

*CEO Incode Technologies

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Written by Redacción

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