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Plan de infraestructura y RIP a Fideicomisos, la columna de @hugogonzalez1

Que nadie se engañe, el plan de infraestructura anunciado el lunes por el presidente López Obrador y los representantes empresariales del país, no es el mismo, no es mejor, no es peor, ni la versión ligth del programa anunciado en noviembre de 2019; es distinto.

Y no, no se incluyeron obras turísticas como se especuló por ahí; pero sí se incluyeron obras en el sector energético, derrumbando también las teorías de que la secretaria de energía Rocío Nahle no quería soltar dichas obras.

Lo que urge es que los amigos y colegas de los medios tradicionales conozcan un poco más la ideología y la mística de este nuevo gobierno pues no juegan con las mismas reglas que usaban los contaminados funcionarios y empresarios del periodo neoliberal. En este gobierno nadie está peleado con la inversión privada, no se odia a los empresarios y no se rechaza el enriquecimiento. Lo que se cuestiona y combate es la privatización de las ganancias y la socialización de las pérdidas y el riesgo.

Efectivamente, son pocos proyectos y con ellos no vamos a salir de la crisis económica creada por la pandemia, pero tampoco son los únicos ni los más ambiciosos, son lo que en este momento se pueden concretar debido a la escasez de financiamiento privado derivado de la tendencia global de repatriar de capitales. Tal vez no lo entienden quienes se acostumbraron a pedir chichi (financiamiento) al gobierno para invertir en proyectos productivos; el gobierno ya no les va a prestar nada, no va a financiar a los empresarios que no arriesgan nada y el gobierno ya no se endeudará más (con nuestros impuestos) con el pretexto de que se trataba de financiar el desarrollo. La manga que.

Se trata de proyectos donde el gobierno funge como liberador, despachador, impulsor de obras productivas; pero no como fiador, prestamista o patrocinador de empresas muy rentables. Eso se acabó. Por eso, no crean que el presidente será quién va a palomear los proyectos que si van o los que no. Los proyectos aprobados serán los que no impliquen compromisos de deuda del gobierno y cuya ganancia para los privados sean razonables, justas y sin cargas onerosas (perdonar impuestos) a las finanzas públicas. Ahora serán los propios empresarios los que aporten el capital de riesgo, como era al principio. Se acabó la especulación, las fortunas basadas en la fortaleza del presupuesto. Menos deuda pública, más inversión privada. Como siempre debió de ser.

Por cierto, me voy a aventar otra especulación de esas que abundan en entre los colegas de los medios tradicionales.

No sé si tengas presente que, desde hace unas semanas, rondan por aquí y por allá denuncias en contra del subsecretario de infraestructura de la SCT, Cedric Escalante. Estoy casi seguro (mis colegas dirían: mis fuentes me comentan) que la madriza que le propinaron al subsecretario fue para meterle presión e incluir o inflar los proyectos relacionados con el sector de la construcción del Golfo de México y sumarlos al plan de infraestructura anunciado el lunes. No veo otra razón y creo que de esa región llegan tantas maledicencias contra el funcionario, a menos que se trata de algo más personal.

Fideicomisos a rajatabla

Sobre el tema de los Fideicomisos a los cuales se les acaba de dar los santos oleos en el Congreso, quiero explicarte que, a mi entender; los recursos no van a desaparecer, solo se va a cambiar la forma en la cual se entrega el dinero y cómo se rendirán cuentas. Muchos fideicomisos sirvieron para la transa, fueron la caja chica de muchos funcionarios menores pues, como se trata de dinero público que se encuentra fuera del presupuesto; los mañosos lo usaban para depositar ahí sus guardaditos producto de “ahorros”, moches o desvíos. Eran recursos de los cuales no eran sujetos de vigilancia y los encargados de manejarlos no tenían la obligación de rendir cuentas. Ahora la lana se entregará de manera directa a los beneficiarios.

Obviamente, no todos los Fideicomisos son malos, incluso los que utilizan dinero público. Lo malo es cómo fueron utilizados por los funcionarios dejando esa herramienta financiera como algo mal visto. Además, muchos Fideicomisos se usan para fines nobles como la atención de la población en caso de desastres, la protección a periodistas, el fomento al cine, el apoyo a verdaderos investigadores, deportistas y creadores artísticos; sin embargo, lo pervirtieron y se usaba con fines de lucro personal.

Algunos dicen: no todos son malos y no deben eliminarse a rajatabla. Y yo les contesto: si fueran unos cuantos y viviéramos en Suiza o Finlandia dónde la corrupción está muy controlada, no habría problema en hacer un análisis de cada uno de los Fideicomisos para mantener vivos a lo que sí lo merecen; pero estamos en México y revisar uno por uno tardaríamos meses o años, con el riesgo de que las ratas sacaran el dinero antes de que las autoridades lo pudieran contar y evaluar. En el sector de Tecnologías de Información hubo muchos casos en los que su usaron fideicomisos para desviar recursos (sobre todo en universidades) de servicios no prestados o que sirvieron como pantalla para la transa. En fín, ahí le dejo.

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Written by Hugo González

Periodista especializado en Negocios y tecnologías de la información. Colaborador de Adriana Pérez Cañedo en NRM comunicaciones y de Eduardo Ruiz-Healy en Radio Formula, Columnista en el diario ContraReplica e integrante de la Barra de Opinión de TV Azteca ADN40. Fue columnista, editor de Negocios y comentarista de TV en Grupo Milenio. También fue columnista y analista en El Heraldo Media Group y en Reaktor del Grupo IMER. Comunicólogo tecnoruco y businnessrocker solidario, de mente fría pero apasionado por la creatividad. Le va al América y le encanta el albur y el doble sentido. Chairo de corazón y respetuoso de opiniones diversas. Amante de México y sus mexicanos chidos.

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