Francia pone pausa al impuesto del 3% aplicable a las ganancias de las empresas tecnológicas

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    Foto: Cortesía de GSP

    En TECNOEMPRESA, te informamos el año pasado del impuesto del 3% impulsado por Francia para las compañías de tecnología, particularmente las estadounidenses pues ese gravamen aplicaría a los beneficios de 25 millones de euros por operaciones en suelo galo, o bien, a los dividendos mayores a los 750 millones de euros por su actividad global.

    Ahora, el Gobierno encabezado Emmanuel Macron decidió pausar ese impuesto debido a la presión ejercida por la administración Trump; será a finales del 2020 cuando se tome una decisión sobre la posible aplicación de este gravamen a las ganancias de grandes empresas que pretendía recaudar cerca de 400 millones de euros anualmente.

    El acuerdo comercial llega oportunamente previo a la inauguración del Foro Económico Mundial de Davos, donde ambos mandatarios celebraron vía “tuiter” el acuerdo que reestablece el intercambio comercial de ambas naciones, mismo que se mantuvo tenso debido a que el impuesto afectaba en demasía los intereses de empresas norteamericanas, las cuales se han visto profundamente protegidas por el gobierno de Donald Trump.

    No obstante, el impuesto a las ganancias en Francia sigue vigente aunque en estos momentos está en suspensión. Por su parte, las empresas afectadas no se han posicionado en torno a este acuerdo que de no haberse llevado a cabo, atentaría en contra de sus intereses económicos.

    Algunos analistas señalan que gran parte del éxito para alcanzar este acuerdo fue la amenaza de Trump con aumentar los aranceles a productos importados de Francia a la Unión Americana, con el desastroso desenlace que atraería esa decisión comercial para ambas naciones que previamente a la aprobación del impuesto, solían estar en un sano equilibrio.

    Por otra parte, el gravamen especial para las empresas tecnológicas es un tema en las agendas públicas de varias naciones de Europa, dichos gobiernos consideran la necesidad de que las grandes empresas tecnológicas colaboren al desarrollo de las naciones donde tienen operaciones, aunque será necesario un acuerdo internacional de implementación para evitar conflictos particulares como el que permeo en la relación de Francia y Estados Unidos.

     

    GAEL

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