San Francisco está a un paso de cerrarle la puerta al software de reconocimiento facial aplicado a la seguridad pública

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    Foto: Cortesía de @sfgov

    A pesar de que el software de reconocimiento facial tiene un alto grado de eficacia, también es cierto que algunos sectores de la sociedad civil han elevado su reclamo en contra de esta tecnología pues según sus detractores, vulnera los derechos fundamentales y garantías individuales de las personas que son sometidas al escaneo con esta herramienta de seguridad pública.

    Estos legítimos reclamos han tenido oídos en la Ciudad de San Francisco, California; las autoridades competentes dictaminaron a inicio de semana una orden para suspender provisionalmente las tareas de videovigilancia con reconocimiento facial, con lo que pone entredicho este proyecto de seguridad, pues necesita la aprobación de diferentes entes de la administración pública franciscana para poder acceder al dinero público para su operación.

    Cabe resaltar que San Francisco es una región de vanguardia en materia de tecnología y derechos humanos y sociales dentro de los Estados Unidos, los habitantes son muy participativos en las decisiones que son inherentes a su vida cotidiana; Aaron Peskin, integrante de la Junta de Supervisores de la Ciudad desde inicios del 2019 ha sido un férreo opositor de la implementación del software que reconoce rostros.

    Sin embargo, esta es una batalla que todavía no tiene desenlace final, será el martes de la próxima semana cuando se determine la suspensión definitiva o de pie para un periodo transitorio en el que se puedan gestar una normatividad que permita la convivencia entre las posturas en contra y a favor del software de reconocimiento facial.

    Por una parte, esta metrópoli alberga en la zona sur el llamado “Sillicon Valley”, región donde se han realizado gran parte de los esfuerzos para el desarrollo de esta tecnología ligada a la seguridad pública, aunque en el otro polo está la fuerte carga moral que existe al interior de las industrias tecnológicas.

    El ala opositora a la que se vincula Peskin asegura que es necesaria la seguridad pero no a costas de la instrumentación paulatina de un estado policial, además han hecho pública las lagunas del software en controversia, que en ocasiones reconoce como delincuentes a personas con gran honorabilidad; no garantizan al 100% su efectividad al momento de llevar a cabo tareas de seguridad en la Ciudad.

     

    GAEL

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