Sobredimensionado el fraude en línea: AMVO

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    Aunque en el imaginario colectivo se percibe que los fraudes en comercios electrónicos son los más recurrentes en el país, en realidad, las estafas se encuentran más cercanas al mundo físico que al digital, aseguró Pierre-Claude Blaise, Director General, Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO).

    En el marco de la presentación del Foro Infosecurity México 2018, el representante del comercio en línea reconoció que existen retos y áreas de oportunidad en matería de cyberseguridad, así como en la comunicación con el público objetivo, sin embargo, advirtió que de las 204 millones de transacciones reportadas por el Banco de México (enero-septiembre 2018) con tarjetas en sitios de Comercio Electrónico, “al año, en promedio, Profeco recibe sólo 1,500 quejas”.

    Explicó que de acuerdo con datos de la Condusef, 96% de los robos de identidad sucede de manera presencial, sin embargo, existe la mala percepción que éstas provienen directamente del comercio electrónico.

    Detalló que los defraudadores obtienen información de la tarjeta por medio de la banda magnética y utilizan la información robada para comprar por internet, ya que no tienen el plástico físico; lo cual provoca que la gente crea que el canal en línea es más inseguro, cuando en realidad es todo lo contrario.

    Recalcó que según la Condusef, el 91.4% de las quejas de los usuarios obtienen una resolución en su favor, pues en la mayor parte de los casos, los comercios en línea pierden más al enfrentar contracargos por operaciones fraudulentas.

    El impacto económico de los contracargos es muy fuerte para los comercios pues según el estudio True Cost of Fraud 2018, de LexisNexis; por cada peso de valor transaccional perdido, se pierde 3.39 pesos en total es decir, tiene un múltiplo de fraude de 3.39x (veces) según LexisNexis.

    Además, en México los procesos de denuncia son demasiado largos y complicados pues se debe levantar un acta en el Ministerio público por cada transacción fraudulenta, el proceso de investigación puede tomar hasta tres años en resolverse y los reportes de denuncias generan mala publicidad para la industria, aumentando la desconfianza del canal. Por ello, los afectados prefieren absorber la pérdida que invertir tiempo y recursos económicos.

    En otros países se considera un crimen grave, y por ejemplo, en Estados Unidos se creó en 1984 el Acto contra Fraude Computacional (18 U.S.C. § 1030) para penar este tipo de delitos, estableciendo condiciones en las que el crimen califica como delito menor o grave. Las sentencias van desde multas hasta varios años en prisión.

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