Contra el desdén oficial en infraestructura// Columna de @hugogonzalez1 en Milenio

Contra el desdén oficial en infraestructura// Columna de @hugogonzalez1 en Milenio

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Sin duda, durante el sexenio que está por terminar la inversión extranjera directa (IED) en México se mantuvo estable y a veces al alza, pues, según el reporte 2018 de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad), la construcción, el transporte y las telecomunicaciones casi duplicaron la IED a 3 y 3.2 billones, respectivamente, mientras que en la industria del comercio creció 65 por ciento.

Sin embargo, las empresas mexicanas solo han visto pasar la bonanza, pues el contenido nacional en las obras del gobierno ha sido mínimo. Por fortuna, el próximo gobierno parece que quiere darle la vuelta en la anunciada revisión de las muchas concesiones otorgadas; será una buena oportunidad para que el próximo titular de la SCT, Javier Jiménez Espriú, pueda rescatar a las compañías de ingeniería nacional relegadas.

Una muestra del desdén oficial es el Tren Interurbano México-Toluca, una obra de 58 kilómetros estimada en 38 mil millones de pesos, donde la mayoría de los contratos fueron para empresas y despachos españoles. Los recursos fueron distribuidos en tres tramos: 1. Zinacantepec-La Marquesa, asignado a La Peninsular y a la española CPVM, filial de OHL; 2. Bitúnel, a ICA, y 3. Observatorio, a Caabsa Constructora y Omega.

El suministro del material rodante, de 30 trenes eléctricos, de cinco unidades cada uno, fue para la española Construcción y Auxiliar de Ferrocarriles (CAF). En esta operación CAF integró un consorcio con sus paisanas Isolux-Corsán, Azvi y Thales, por un contrato de 690 mdp. Además de los trenes, CAF Signalling obtuvo otro contrato de señalización, el sistema ATO, el centro de control y los equipos embarcados Ertms.

A Grupo Azvi corresponde la construcción y montaje de la vía; la constructora de Grupo CAF, CMFS realizará las instalaciones electromecánicas y, junto con CAF Transport Engineering, la ingeniería de integración y coordinación del proyecto. Grupo Sener, otra española, fue subcontratada para desarrollar el proyecto constructivo del tren.

Y eso pasa no solo en las obras de infraestructura, también sucede en las compras de tecnologías de información y comunicación, donde las marcas extranjeras (de la mano de funcionarios e integradores nacionales poco honestos) venden lo que quieren, a los precios que quieren y en las condiciones que quieren.

De eso quiero escribirte a detalle próximamente pero, por lo pronto, creo que es un buen momento para decirte que estamos ante la oportunidad de concretar una nueva visión del desarrollo del país, revalorando el papel de la ingeniería mexicana, los despachos y los profesionales mexicanos, así como los proveedores y desarrolladores que se quedaron fuera de la fiesta que se ha llevado miles de millones de dólares en divisas.

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