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En 2017, la Secretaría de Economía reportó la creación de 7 mil 894 nuevas empresas bajo la denominación de Sociedades por Acciones Simplificadas (SAS), un programa enfocado en acelerar el proceso de creación de nuevas unidades económicas en el país. La mayor parte de estas nuevas empresas, por su tamaño, se clasifican como pequeñas y medianas empresas (Pymes).

 Este sector productivo es uno de los más importantes dentro de la economía mexicana, ya que generan más del 52% del PIB y el 88.9% de los empleos remunerados, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Productividad y Competitividad de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (ENAPROCE).

 A la par del crecimiento de las Pymes, el sector de los profesionales independientes, o freelance, ha registrado un crecimiento favorable durante el último año. De acuerdo con la firma de servicios Regus, en México el número de freelancers creció un 33% en 2017. Adicionalmente, la misma firma indicó que la contratación de consultores externos por parte de empresas aumentó un 37%.

Aunque diferentes industrias han trabajado de esta manera desde hace bastante tiempo, ahora hay una mayor disposición por parte de las Pymes para comenzar a contratar profesionales de forma externa. El crecimiento de la relación entre freelancers y Pymes, explica Guillermo Bracciaforte, cofundador de la plataforma de contratación de freelancers Workana, se debe a los beneficios mutuos que obtienen.

 “Las empresas, por un lado, pueden encontrar profesionales que cuentan con las habilidades necesarias para un proyecto específico; por otra parte, los freelancers obtienen grandes contratos por proyectos en los que pueden demostrar sus capacidades, y que les pueden servir de referencia para futuras contrataciones, además de darle mayor prestigio a su trabajo”, explica Bracciaforte.

 De acuerdo con el cofundador de Workana, esta tendencia también va en aumento debido a que permite una dinámica de trabajo más fluida para las Pymes.  “El modelo de trabajo tradicional, donde cada empleado debe asistir a la oficina a cumplir con un determinado número de horas, no es funcional para todo tipo de empresas”.

“Algunas nuevas Pymes ven en el trabajo remoto y por proyectos una forma más eficiente de sacar adelante su trabajo día a día, sin sacrificar la calidad en sus servicios o productos, y aquí la contratación de independientes externos calza a la perfección con las necesidades de estas empresas. La Pyme puede encontrarse en una gran ciudad, pero el experto que requieren podría localizarse en una población más pequeña y alejada; para ambos, el trabajo remoto será mucho más útil y eficiente que obligar al trabajador a recorrer una gran distancia todos los días”, relata el directivo.

 Los freelancers, por su parte, adquieren una mayor experiencia en proyectos relativamente más grandes, que nutren su trabajo dentro del campo en el que se desempeñan. “Desde aprender a cobrar de manera asertiva, hasta nutrir su red de networking, el trabajo con pequeñas y medianas empresas es parte del crecimiento profesional dentro de la vida freelance”, señala Bracciaforte.

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