Netflix busca comprar salas de cine tradicionales para proyectar sus propia producciones

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    Foto: Cortesía de Netflix

    Hace unas semanas atrás en TECNOEMPRESA, te informamos que los organizadores del Festival de Cine de Cannes se pronunciaron en contra de que las producciones que no hayan sido exhibidas en una sala cinematográfica no podrían concursar por alguno de los 11 galardones del certamen, aunque esa política no eximía a estas cintas de ser proyectadas durante el desarrollo del evento.

    Esa política está encaminada para que las películas realizadas por servicios de video bajo demanda (Netflix, Amazon Primen,Vudu, etc.) no pudieran concursar por no cumplir con un requisito básico de la industria del cine, proyectar sus producciones en una sala tradicional.

    Sin embargo, Netflix quiere darle la vuelta a esta decisión; un trascendido difundido por un rotativo de Los Ángeles, California, asegura que los capitaneados Reed Hastings lanzaron una oferta por la compañía Landmark Theatres, misma que fue retirada ante las altas pretensiones económicas del empresario Mark Cuban, dueño de estas salas de cine.

    La intención de los oriundos de Los Gatos al comprar salas de proyección cinematográfica es exhibir sus propias producciones, mismas que dejarían la comodidad de su reproducción bajo demanda para postrarse en la palestra pública; poder tener una unidad de medición con el público en general no abonado a sus servicios tradicionales.

    Además, las cintas originales de Netflix serían susceptibles de concursar y poder acceder a premios en los distintos festivales de cine, es decir, podrían participar por el Oscar, El León de Oro, La Palma de Oro, etcétera.

    Cabe señalar que en la edición pasada del Festival de Cannes, Netflix llevó al certamen dos producciones originales (“The Meyerowitz Stories” y “Okja”) que a pesar de la gran controversia que desataron por no proyectarse en un sala de cine tradicional, si compitieron por el máximo galardón del evento.

    No obstante, la intención del servicio de video bajo demanda de comprar salas de cine para proyectar sus cintas parece buena, aunque no hay que descartar si el negocio sería tan rentable al ofrecer una cartelera exclusiva, o bien, si también llegará a acuerdos con otras distribuidoras.

     

    GAEL

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