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ESET Latinoamérica explica cómo utilizar las aplicaciones de control parental para el cuidado de los niños y analiza cuál es el límite que existe entre el control del uso de la tecnología y la invasión a la privacidad.

En la actualidad, ya están disponibles aplicaciones de geolocalización como herramienta de cuidado de los niños mientras navegan por Internet. También existen aplicaciones que regulan el contenido al que pueden acceder, otras con acceso al micrófono para escuchar el sonido de donde están o incluso registrar todo aquello que pasa en la pantalla del dispositivo, mediante capturas de video.

Si bien estas herramientas parecen ser la gran solución a los problemas que pueda tener todo padre de un nativo digital, no todas las aplicaciones de control parental funcionan igual, ni tienen las mismas características. Por ello, desde ESET Latinoamérica, se recomienda analizarlas y utilizar las que se ajusten a las necesidades de cada familia.

Muchos controles que al principio parecen ser útiles para los padres, terminan siendo invasivos para los chicos; lo que termina provocando una reacción contraria a la esperada. El niño, en lugar de sentirse protegido y contenido, se siente invadido y busca evadir estos controles.

Las aplicaciones de control parental resultan muy útiles cuando los niños son más pequeños, cuando comienzan a utilizar la computadora o tienen su primer teléfono móvil. Sin embargo, entrando ya en la temprana adolescencia, estos controles son cada vez más difíciles de mantener o implementar. Por lo tanto, la clave está en ir soltando los controles y traspasando las responsabilidades lentamente, según van creciendo y comprendiendo cómo comportarse en el mundo digital.

El objetivo debería ser que el niño entre en la adolescencia completamente empoderado y comprendiendo los riesgos que hay en Internet y cómo debe protegerse y, sobre todo, con la confianza y tranquilidad de poder hablar con sus padres si algo le preocupa o lo hace sentir incómodo. Para lograr esto, el diálogo y el acompañamiento debe empezar mucho antes de esta edad, en el instante en que el niño comienza a entrar en el mundo digital.

La clave para que el control parental sea una herramienta útil tanto para los padres como para sus hijos, está en que sea una forma de cuidado y no un control impuesto. Una vez elegida la aplicación que se adecua a las necesidades de la familia, lo mejor es instalarla y configurarla junto al niño. Previamente se deben establecer cuáles son las reglas básicas para el consumo digital y cuáles son las responsabilidades del niño, explicarle que la aplicación de control parental es una forma que tienen los padres de cuidarlo en el mundo digital y que van a instalarla juntos.

Algunas de las funcionalidades claves que resultan muy útiles del control parental y que ayudan a proteger a los niños, sin invadir su privacidad, son:

  • Control de aplicaciones: Se aplican filtros basados en la edad para administrar las aplicaciones a las que los niños podrán acceder y utilizar.
  • Control de accesos web: Bloquea los sitios web inapropiados según la edad, ya sea en forma individual o por categorías.
  • Límite de tiempo para diversión y juegos: Establece una cantidad máxima de horas para que los niños jueguen con sus dispositivos. También administra el tiempo de uso, por ejemplo, bloqueando el acceso a juegos y aplicaciones durante el horario escolar o a la hora de dormir.
  • Geolocalización: Permite verificar la ubicación actual del dispositivo en cualquier momento.
  • Informes: El objetivo de los informes es conocer el comportamiento general del niño en Internet, con el objetivo de encontrar el mejor momento para ir soltando los controles. Incluyen métricas que nos informan sobre el uso que da el niño al equipo, como el tiempo de uso de determinadas aplicaciones, rangos horarios, entre otras.

 

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