Los candidatos deben debatir

Los candidatos deben debatir

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Eduardo Ruiz-Healy (Martes 20 de febrero, 2018)

Hace seis años, cuando Enrique Peña Nieto y Manlio Fabio Beltrones peleaban por la candidatura presidencial del PRI participaron juntos en tres eventos en donde presentaron sus propuestas, uno frente al otro, ante un público que llegó, los escuchó y se fue. En ningún momento pudo uno cuestionar al otro y ninguno de los dos se vio forzado a argumentar y defender sus ideas.

También hace seis años, cuando Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard competían por la candidatura presidencial de las llamadas izquierdas aseguraron que debatirían un par de veces pero, a fin de cuentas, una encuesta le dio la candidatura al tabasqueño sin que los votantes tuviéramos la oportunidad de ver a cada uno de ellos exponiendo y defendiendo sus ideas.

Y también hace seis años, cuando los tres precandidatos panistas a la presidencia participaron en los que la cúpula panista ha denominado como debates, el 28 de noviembre del año pasado y el 17 de enero de esta semana, los vimos cómodamente presentando sus propuestas, ignorándose los unos a los otros.

Todo esto indica que quienes aspiran ser electos para el cargo más importante y complejo de la administración pública mexicana les da miedo verse cuestionados públicamente. Es evidente que no quieren exponerse a ser vistos como ignorantes, mentirosos, demagogos, mal informados o débiles de intelecto o de carácter.

En Wikipedia en español puede leerse que: “Un debate es una técnica, tradicionalmente de comunicación oral, que consiste en la discusión de opiniones antagónicas entre dos o más personas sobre un tema o problema. Hay integrantes, un moderador, un secretario y un público que participa. No se aportan soluciones, sólo se exponen argumentos. Adicionalmente y con el desarrollo de las nuevas tecnologías, se admite que el debate pueda realizarse, mediante la comunicación escrita, por medio de los llamados foros de Internet, donde también encontramos la figura del moderador, los integrantes, que serán aquellos que redacten hilos de discusión, el público, que lo formarán los lectores, y el secretario que lo representa la propia herramienta informática.”

Más adelante, la misma Wikipedia explica que un debate se basa en argumentos, explicando que:

“Los argumentos a favor se llaman pruebas y los que están en contra se llaman objeciones. Por los primeros, se intenta demostrar la validez de las afirmaciones u argumentos propios. Por los segundos, se intenta mostrar los errores del adversario o contrincante.”

Hasta ahora, los políticos mexicanos se han caracterizado por ser muy buenos para expresar sus objeciones a las propuestas de sus contrincantes y pésimos para defender lo que afirman.

Ojalá que con el nuevo formato de debates presidenciales que diseña el INE, los debates sean eso: debates en donde gané el más articulado, el que presente las mejores propuestas y sepa defenderlas ante las críticas de sus adversarios.

Sitio web: ruizhealytimes.com

Twitter: @ruizhealy

Facebook: Eduardo J Ruiz Healy

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