Escrito hace 20 años pensando en hoy

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Eduardo Ruiz-Healy (Lunes 19 de febrero, 2018)

Hace poco más de 20 años, en la edición septiembre/octubre 1997 de la revista estadounidense Foreign Affairs, el historiador estadounidense Arthur Schlesinger, Jr., en su artículo Has Democracy a Future? (¿Tiene Futuro la Democracia?), advirtió que las crecientes desigualdades en el ingreso de los pobladores de los países neoliberados podría prohijar una nueva generación de lucha de clases e inestabilidad, una posibilidad que podría conducir a un futuro totalitarismo.

Escribió entones Schlesinger: “El capitalismo incontrolado, con bajos sueldos, largas horas y trabajadores explotados, excita el resentimiento social, revive la lucha de clases, y da nueva vida al marxismo. Para desarrollarse dentro de líneas constructivas, el capitalismo debe subordinar planes y utilidades a corto plazo a necesidades sociales a largo plazo como son la inversión en la educación, la investigación y desarrollo, la protección ambiental, la extensión de los programas de salud pública, la rehabilitación de la infraestructura, la redención de la ciudad. Los capitalistas difícilmente harán estas cosas por sí solos. Las perspectivas a largo plazo exigen liderazgo público y gobierno asertivo.”

Añadió que: “El mundo computarizado implica problemas para la democracia. Mientras que la Revolución Industrial creó más empleos que los que destruyó, la Revolución de la Computadora amenaza con destruir más empleos que los que crea. También amenaza con crear nuevas y rígidas barreras de clase, especialmente entre los bien educados y los mal educados. La desigualdad económica en los Estados Unidos ha crecido a tal punto que las disparidades son mayores en los Estados Unidos igualitarios que en las sociedades clasistas de Europa”.

Y hace 20 años, el ex secretario del Trabajo Robert Reich, en la edición marzo/abril de 1998 de la revista estadounidense Mother Jones aseveró que, tratándose de los trabajadores industriales y de cuello blanco de Estados Unidos, la educación y no la globalización iba a ser el factor que mejoraría su situación. En su artículo intitulado Working Class Dogged (La Acosada Clase Trabajadora) escribió: “La clase media sigue achicándose. La vieja clase media estaba compuesta por trabajadores fabriles.  Estos están desapareciendo a un ritmo acelerado. La nueva clase media, si es que sigue habiendo una, estará compuesta por quienes realizan trabajos de servicio y soporte técnico. Para el futuro veo, tristemente, una desigualdad creciente en la economía. La educación va a ser la línea divisoria entre los perdedores y aquellos que tal vez no sean grandes ganadores, pero que por lo menos podrán sobrevivir”.

Han transcurrido dos décadas desde que Schlesinger y Reich escribieran lo que en los párrafos anteriores he transcrito. Pareciera ser que escribieron pensando en las campañas presidenciales mexicana de este año, en donde los candidatos deberán dar soluciones viables al problema que representa la tremenda desigualdad que hay en nuestro país y definirse a favor o en contra de un modelo educativo moderno que genere sobrevivientes.

Sitio web: ruizhealytimes.com

Twitter: @ruizhealy

Facebook: Eduardo J Ruiz Healy

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