La reprobable conducta de AMLO; opinión de Eduardo Ruiz-Healy

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Cada seis años los partidos políticos eligen a quien será su candidato a la presidencia de la república y, desde siempre, tanto en el PRI como en los demás partidos políticos, si el candidato presidencial tiene la fuerza y el arraigo necesarios entre los diferentes grupos de poder que controlan a los militantes, se convierte en el líder indiscutible de su partido, por lo menos durante el tiempo en que dure la contienda electoral.
En 2012 Andrés Manuel López Obrador fue ser, por segunda ocasión, el caudillo de su partido y durante el tiempo en que fue candidato decidió todo lo importante que se decidió dentro del PRD, lo que incluye la designación de los candidatos que lo acompañaron en los procesos electorales federales y estatales realizados al mismo tiempo que la presidencial.
Cada uno de los candidatos del PRD para las gubernaturas fueron aprobados por él. También avaló a cada uno de los cientos de candidatos para alguna senaduría o diputación federal y local. Y les dio el visto bueno a los candidatos a las principales presidencias municipales del país, entre ellas la de Iguala, Guerrero.
Iguala, es sumamente importante, políticamente hablando, ya que en 2012 fue es el municipio que, después de Acapulco, tenía la mayor cantidad de votantes registrados.
En 2012, AMLO no podía darse el lujo de perder Iguala y aprobó y apoyó la designación como candidato a su presidencia municipal a José Luis Abarca, quien en esa localidad era conocido como un empresario joyero e inmobiliario inexplicablemente muy rico casado con María de los Ángeles Pineda, una mujer cuyos tres hermanos eran narcotraficantes desde 2002, primero ligados al Cártel de Sinaloa y luego a de los hermanos Beltrán Leyva. Dos de ellos –Alberto y Mario- fueron asesinados en 2009 y el otro, Salomón, que fundó la banda de narcos, secuestradores y asesinos conocida como Guerreros Unidos, fue capturado en octubre de 2014.
Según la PGR, fueron gatilleros de Guerreros Unidos los que el 26 de septiembre de 2014 asesinaron a los 43 normalistas de Ayotzinapa, supuestamente por órdenes de Abarca y su esposa, quienes estaban convencidos que los estudiantes trabajaban para una banda rival denominada Los Rojos.
López Obrador, al aprobar la candidatura de Abarca debía estar enterado en que la esposa de éste estaba íntimamente relacionada con el narcotráfico y la delincuencia organizada. Si no estaba queda en evidencia que no se molestó en averiguar los antecedentes de los candidatos que avalaba. O tal vez los millones de pesos que Abarca supuestamente aportó a su campaña presidencial lo llevaron a ignorar sus pecados y los de su familia política.
Por todo lo anterior es reprobable que en su gira proselitista por Nueva York el Peje calificara de ser un provocador a Antonio Tizapa, papá de uno de los 43 normalistas desaparecidos y asesinados por órdenes de Abarca. No sólo acusó a Tizapa de ser un provocador sino que le dijo “cállate” cuando éste le reclamó que hubiera apoyado a Abarca.
Lo peor de todo es que le dijo a un padre de un joven asesinado por una banda criminal que le fuera a reclamar “al Ejercito, a Peña” y no a él, como si el presidente de México y no él hubiera encumbrado al supuesto autor intelectual del homicidio de los 43 o el Ejército y no los supuestos socios de Abarca hubiera sido el autor material del crimen.
Al igual que su similar Donald Trump, el populista tabasqueño nunca acepta las consecuencias de sus actos, nunca asume su responsabilidad, miente con un desparpajo descomunal, repite sin mayor pena sus mentiras confiando que con el tiempo se convertirán en verdades y, al igual que el neoyorquino, acusa sin aportar prueba alguna a quien ve como un enemigo, sea éste real o imaginario.
¡Cuidad con López Obrador! Si de por sí el populista estadounidense ha puesto en peligro la estabilidad económica del país, imaginemos lo que ocurrirá si el tabasqueño llega a la presidencia. Será la ruina.
Un populista es un populista. Aquí y en China, pasando por la Casa Blanca o Los Pinos. Y siempre es peligroso.
Twitter: @ruizhealy
ruizhealytimes.com

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FCPyS. UNAM. Tecnoempresario. Chispazos de periodismo en Adrenalina de Excélsior, en Negocios de Milenio y reportero para Tecnoempresa. Interesado en la tecnología y en cómo las nuevas herramientas inciden en la vida y forma de concebir el mundo de las personas. "Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo", Wittgenstein. Gusto por la literatura, la ciencia ficción, el cine y el anime. @Javier23rbn

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