Trump, un berrinchudo peligroso; opinión de Eduardo Ruiz-Healy

Trump, un berrinchudo peligroso; opinión de Eduardo Ruiz-Healy

1197
0
Compartir

En el Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española, berrinche se define como “Irritación grande que se manifiesta ostensiblemente, y sobre todo la de los niños”.
Una definición más amplia se obtiene vía el Internet al buscar el término berrinche, apareciendo en primer lugar la siguiente: “Enfado grande y violento que se muestra con llantos, gritos, gestos o irritación muy visibles; en especial, el enfado acompañado de llantos y gritos de los niños. Derivado del latín verres ‘verraco’, con cambio ortográfico de v por b. Surge por comparación con los gruñidos furiosos del animal.
Y cuando el hombre más poderoso del planeta hace berrinche, éste no se manifiesta con “llantos, gritos, gestos o irritación visibles”, sino por medio de tuits que muchas veces rayan en la irracionalidad y resultan sumamente ofensivos.
Desde que empezó a usar Twitter, el 4 de mayo de 2009, Donald Trump ha hecho muchos berrinches a través de la red social que cotidianamente utiliza para promover su persona, su marca y sus negocios, para difundir sus ideas, para propalar sus mentiras, para agredir a quienes se le oponen, y para hacer rabietas infantiles, entre otras cosas.
Los berrinches no son algo agradables en un niño y menos lo son en un hombre de casi 71 años de edad que se comporta muchas veces como si tuviera 65 menos.
Durante las últimas semanas, Trump ha mostrado su “enfado grande y violento” enviando tuits o mensajes a sus casi 40 millones de seguidores.
Entre estos están el que envió el 26 de enero, en donde propicio la cancelación de la visita que estaba agendada entre él y el presidente Enrique Peña Nieto. Ese día, el berrinchudo septuagenario escribió que “Si México no tiene la intención de pagar por el tan necesario muro, entonces sería mejor cancelar la próxima reunión.” Peña Nieto le tomó la palabra y canceló su viaje a Washington.
Otro berrinche tuitero lo hizo hace algunos días, el 4 de este mes, al reaccionar como menor de edad ante la decisión de un juez federal de suspender temporalmente su orden ejecutiva que prohíbe que puedan ingresar a Estados Unidos quienes residan en siete países de población mayoritariamente musulmana. Ese día, tuiteó: “¡La opinión de este supuesto juez, que esencialmente obliga a las fuerzas del orden a alejarse de nuestro país, es ridícula y será anulada!” Un día después tuiteó: “No puedo creer que un juez pondría nuestro país en tal peligro. Si sucede algo, cúlpenlo y al sistema judicial. La gente entrando a país. ¡Malo!”. Ambos comentarios hechos por el jefe del poder ejecutivo de Estados Unidos muestran que éste no tiene la menor idea de lo que es la división de poderes y de cuál es la fuerza que en su país tienen los jueces y magistrados federales.
El berrinche trumpiano de ayer demostró que para el presidente estadounidense los intereses de su país son igual o menos importantes que los de su familia en general y de su hija Ivanka en particular. Esto dijo en tuit que mandó a las 9:51 horas (Este), mientras aparentemente estaba en una reunión donde se analizaban delicados temas de seguridad nacional: “Mi hija Ivanka ha sido tratada tan injustamente por @Nordstrom. Ella es una gran persona – ¡siempre empujándome a hacer lo correcto! ¡Terrible!”. Para el presidente de Estados Unidos fue más importante atacar a una cadena comercial que decidió retirar de sus tiendas la línea de productos de Ivanka, por registrar una bajan de ventas, que los delicados asuntos a los que debería dedicar toda su atención.
Los tuits de Trump los muestran como un individuo de mecha corta y caprichoso, características muy peligrosas en un individuo que tiene el poder de iniciar una guerra nuclear que acabaría con la vida en el planeta.
Enfrentamos un futuro incierto y peligroso con este tipo en la Casa Blanca.
Twitter: @ruizhealy
ruizhealytimes.com

No hay comentarios

Dejar una respuesta