Jefferson y Madison se revolcarán en sus tumbas; opinión de Eduardo Ruiz-Healy

Jefferson y Madison se revolcarán en sus tumbas; opinión de Eduardo Ruiz-Healy

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La Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos forma parte de la Carta de Derechos (Bill of Rights), el documento que contiene las primeras 10 enmiendas a dicha constitución aprobadas por el Congreso estadounidense el 25 de septiembre de 1789 en la ciudad de Nueva York, que era entonces la capital de la joven república.
El texto de la Primera Enmienda dice que “El Congreso no podrá hacer ninguna ley con respecto al establecimiento de la religión, ni prohibiendo la libre práctica de la misma; ni limitando la libertad de expresión, ni de prensa; ni el derecho a la asamblea pacífica de las personas, ni de solicitar al gobierno una compensación de agravios”.
Es decir, la libertad de una prensa independiente del gobierno quedó plenamente garantizada en la constitución estadounidense, garantía que obviamente se ha extendido a los diversos medios periodísticos que desde 1791 han surgido gracias a los avances de la tecnología.
De acuerdo al derecho constitucional estadounidense, el propalar falsas declaraciones de hechos no está protegido pro al Primera Enmienda, excepto cuando tales declaraciones tengan que ver con personajes públicos. En 1964, la Suprema Corte determinó que hasta las “mentiras deliberadas” no podían ser castigadas si eran hechas contra el gobierno.
Es tal la importancia que una prensa independiente tiene en Estados Unidos que los padres fundadores de ese país la defendieron muchas veces.erh-avatar
Entre lo mucho que Thomas Jefferson escribió sobre el asunto, transcribo una de sus ideas: “La base de nuestros gobiernos es la opinión del pueblo, el primer objetivo debe ser mantenerla, y si tuviera que decidir entre tener un gobierno sin periódicos o periódicos sin gobierno, no dudaría ni un instante en preferir lo segundo”.
Y otro de los fundadores, James Madison, escribió que “Solamente a la prensa, con todo y su historia de abusos, le debe el mundo todos los triunfos que han ganado la razón y la compasión sobre el error y la opresión”.
Ahora bien, la larga tradición de respeto a la libertad de prensa y expresión en Estados Unidos está siendo amenazada por Donald Trump, quien como candidato y ahora como el presidente electo de su país, ha dicho varias veces que buscará la manera de limitar los derechos que consagra la Primera Enmienda y que tanto defendieron los Fundadores.
En un tuit enviado el 14 de agosto de 2016 escribió que “¡No es ‘libertad de la prensa’ cuando a los periódicos y otros se les permite decir y escribir lo que quieran, aunque sea completamente falso!”.
Luego, el 24 de octubre pasado, durante una entrevista que concedió a la televisora CBS Miami, dijo que “A nuestra prensa se le permite decir lo que quiera y salirse con la suya. Y creo que deberíamos ir hacia un sistema donde si hacen algo mal… Soy un gran creyente, un tremendo creyente en la libertad de prensa. Nadie lo cree que con más fuerza que yo, pero si cometen errores terribles, terribles y esos errores se hacen a propósito para lastimar a la gente. No estoy hablando sólo de mí. Estoy hablando de cualquier otro, entonces sí, creo que deberías tener la capacidad de demandarlos”.
En algún momento de su campaña el neonazi amenazó con demandar a The New York Times, The Washington Post y otros medios que difundieron cosas que no le gustaron.
Ya como presidente electo se ha referido al programa cómico Saturday Night Live, pidiendo su desaparición y criticando que lo hayan ridiculizado.
Y, hasta el 8 de noviembre pasado, fecha en que ganó la elección presidencial, acusó a los medios de comunicación de estar participando en un supuesto fraude electoral en su contra.
Rodeado de colaboradores de la extrema derecha y con ambas cámaras del Congreso bajo una mayoría republicana fuertemente influenciada por los archiderechistas del Tea Party, Trump podría acabar con la libertad de prensa y expresión en su país. Solo le falta colocar a un ministro de extrema derecha en la Suprema Corte estadounidense para que quienes se opongan a sus leyes que anulen o limiten los derechos de la Primera Enmienda no tengan la menor oportunidad de ganarle una controversia constitucional.
Jefferson, Madison, Washington, Franklin y otros Padres Fundadores se revolcarán en sus tumbas.
Sitio web: ruizhealytimes.com
Twitter: @ruizhealy

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